“Fallas de Fábrica” del Estado y la Sociedad Ecuatoriana que nos llevan a soportar a semejantes élites políticas

Iván Fernández

Comentan que Perón ordenaba a los dirigentes políticos que en sus decisiones consideren: “¡En primer lugar la Patria, segundo el movimiento (peronista) y en tercer lugar los hombres!”,[1] consigna política que bien valdría que la recuerden y apliquen en  Ecuador los dirigentes políticos, pero, leyendo la prensa de la primera semana de octubre se encuentran  cinco noticias que  demuestran la tendencia actual: “según la Contraloría General, 16 asambleístas tienen glosas con responsabilidad penal (…) Bella Jiménez, segunda Vicepresidenta de la Asamblea, solicitaba aportes a sus asesores para realizarse una cirugía estética (…) inician juicio el ex alcalde Jorge Yunda por peculado en la compra de pruebas contra el Covid 19 (…) masacre en cárcel de Guayaquil, 118 “PPL” asesinados (…) y la Ministra de Gobierno dice que ese ámbito (las cárceles) no es de su responsabilidad  (…) y, según la investigación denominada “Pandora Papers” el presidente Lasso saco capitales del país hacia 14 sociedades offshore en Panamá y luego, para ser candidato, formó un fideicomiso en un paraíso fiscal en EE.UU (Dakota del Sur).

Todo indica que la consigna peronista aquí se aplica al revés: primero están los hombres (y mujeres), es decir sus intereses personales, luego sus “organizaciones políticas”, incluyendo las de las mafias, para la utilización patrimonial del Estado, como si fuera de su propiedad; y, ¿la Patria? Alguien ha escuchado algún planteamiento o propuesta seria sobre el desarrollo nacional, sobre ¿Cómo superar la crisis del desempleo y subempleo? o ¿Cómo disminuir las desigualdades sociales? o ¿Un verdadero plan integral para sacar al sistema penitenciario del abandono estatal y la corrupción?  

Bueno pues, el problema es que nuestras élites dirigentes, o como algunos llaman la “clase política”, no solo que son de pésima calidad, no representan a la sociedad civil y no tienen ni han tenido un Proyecto Nacional en su cabezota (…) pero sí saben dónde y cómo robar, especialmente en ciertas instituciones claves del Estado. Y ¿La Nación, la Patria? pues que se joda ¡¡ (…) y este problema ¿Es de ahora?, ¿Es culpa de Correa? NO, es un problema estructural de nuestra sociedad y del Estado, que presentan lo que se pude llamar “fallas de fábrica” y que han tenido un impacto desde la fundación de la República hasta la actualidad. Mencionemos al menos tres:

Primera falla: Un Estado sin Nación. Después de 300 años de coloniaje, cuando se desintegró la Gran Colombia, una junta de notables reunidos en Riobamba, a inicios del mes de agosto de 1830, la mayoría grandes terratenientes y comerciantes de la Costa y de la Sierra, decidieron fundar un nuevo país. Le pusieron de nombre República del Ecuador y eligieron presidente a un militar venezolano. Ni el nombre escogido, ni el primer Presidente nombrado por estos notables, tenían nada que ver con nuestra historia, nuestra cultura, nuestra población, es decir con los elementos fundamentales de la Nación. Simplemente se decidieron crear un Estado sin bases fundacionales en una nación que tampoco existía en la realidad.

Se consolidó una alianza entre los terratenientes criollos, el militarismo extranjero y la iglesia católica. El pueblo, los artesanos, los indígenas, los montubios y los negros fueron y son los excluidos. El Estado colonial se proyectó a la República. Las élites políticas se turnaron en el poder para defender sus intereses de grupo y hasta hoy lo hacen.

La revolución liberal de 1895 fue la primera y única experiencia en la que se trató de construir un Estado-nación, pero resulto insuficiente y pronto la oligarquía asesino a su líder (1912) y retomo el poder. El Estado continuó y continúa en sus manos, solo que ahora se han sumado grupos mafiosos y corruptos: basta recordar los caso de Petroecuador, de los Hospitales del IESS y del MSP, compras públicas en general, el ISSPOL, Seguros Sucre, helicópteros Dhruv, refinería de Esmeraldas, Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, las coimas de la brasileña Odebrecht, la incapacidad del SRI para cobrar los impuestos no pagados por al menos medio centenar de empresas, en fin, la lista es larga. El Estado, además de instrumento de dominación, ahora se ha convertido en una cueva de ladrones.

Segunda falla: No se conformaron clases sociales nacionales o un burguesía nacional con un proyecto de nación. Dada la matriz productiva vigente en el Ecuador, un desarrollo desigual en la división internacional del trabajo y, por tanto, de la formación social, el predominio de formas precapitalistas de producción y la ausencia de un mercado interno integrador, fueron las causas estructurales para que no se conforme una clase dirigente hegemónica, portadora de un proyecto nacional que logre el consenso de los sectores subordinados. Lo que existe son un conjunto de fracciones (burguesía agroexportadora, financiera, industrial, comercial, agraria, de los servicios, etc.),[2] pero ninguna con capacidad de lograr hegemonía política. Este problema que se mantiene hasta la actualidad será la cusa principal para las permanentes crisis políticas y la falta de gobernabilidad. En los sectores subordinados también se produce un fraccionamiento que les impide actuar como fuerzas populares unificadas. Los pueblos indígenas anclados a las haciendas en condiciones de servidumbre se revelaron permanentemente contra la dominación, pero con luchas aisladas que eran reprimidas violentamente por las clases dominantes. El resto de los sectores populares: población afrodescendiente en condiciones de esclavitud (hasta su abolición en 1852 con Urbina), jornaleros rurales, artesanos, trabajadores de los servicios urbanos, un débil y desorganizado proletariado industrial, pequeños propietarios campesinos mestizos, son parte de una abigarrada estructura social y tampoco lograron conformar una clase portadora de un proyecto nacional popular. Hoy, el movimiento indígena es la principal fuerza social organizada.

La dispersión política es evidente, con 16 candidatos a la presidencia, 270 organizaciones políticas registradas en el Consejo Nacional Electoral, básicamente electoreras, y bloques legislativos que funciona como mayoría móviles antes que por principios políticos o por un proyecto nacional, no existen condiciones de gobernabilidad y el conflicto político está latente por no decir caliente y pronto se manifestará.

Tercera falla: Una democracia restringida, el caudillismo y el populismo han sido las formas políticas predominantes en el ejercicio del poder. La Democracia como régimen político no se logró consolidar.  El Caciquismo, caudillismo y populismo son formas tradicionales de ejercicio del poder en sociedades fragmentadas, donde, ante la ausencia de clases nacionales, tanto dominantes como subordinadas, y de sistemas democráticos de representación política, aparecen formas de dominación locales o regionales donde la influencia o el rol de determinadas personalidades carismáticas, con poder económico o parte de familias poderosas con apellidos que se consideran provenientes de la “nobleza” juegan un rol determinante en la organización de la dominación.

El “cacique” local es por lo general el propietario o comerciante más rico e influyente cuyo poder es reconocido por el pueblo y las autoridades, es consultado para tomar decisiones de interés local o, si ha sido “elegido” alcalde o Gobernador, él las toma directamente. Su poder viene por tradición, por estatus social o apellido familiar. Incluso hay quienes se autodesignan “bendecido por Dios” como el abogado Álvaro Noboa, conocido por la explotación laboral en sus bananeras y el uso de paraísos fiscales. El caudillismo y el populismo, bastante emparentados, han jugado un papel determinante en la construcción del Estado y en los procesos políticos regionales y nacionales. El Ecuador nació como un Estado débil, desintegrado, endeudado, con penuria fiscal debido a la evasión y elusión de impuestos de estos mismos caciques; hoy cínicamente en el poder. Se trata de un Estado con una base social muy reducida. Un Estado oligárquico instaurado sobre las espaldas de una masa sometida a la explotación y a la servidumbre. Un Estado sustentado en la violencia y el fanatismo religioso que se lo exacerbó por siglos para cultivar en el pueblo un sentimiento de resignación y de ciega obediencia.

Estas tres “fallas de fabrica” que, en realidad son problemas estructurales, emergen de la matriz económico social del capitalismo ecuatoriano, subdesarrollado y dependiente, y que han impedido la construcción de un Estado moderno y eficiente que represente el interés general de la sociedad, tienen un origen histórico, pero se han mantenido hasta la actualidad. La mejor demostración de la ausencia de un proyecto nacional es que durante 190 años de vida republicana hemos terminado aprobando 20 Constituciones, es decir 20 proyectos de sociedad y de Estado, y ninguno ha logrado aceptación nacional pues ya se está pensando en la ¡número 21!

Mientras tanto, la coyuntura política nos carcome día a día con noticias nauseabundas de la gestión de las elites políticas siempre justificándose ante un pueblo adormecido por la ignorancia, la religión y las necesidades de sobrevivir (…)no hay duda, con estos “dirigentes políticos” y esta estructura social estamos condenados a vivir en el subdesarrollo y el atraso.

El programa neoliberal del señor Lasso llamado “Creando Oportunidades” está condenado al fracaso, no solo por ser un retroceso en las conquistas laborales y porque no ha sabido negociar con los diferentes sectores sociales o sus mediocres representantes políticos que están dedicados a medrar del Estado, sino porque se trata de un problema estructural de largo plazo (60% de subempleo) y la inversión de capital es fundamental, más no sacar los capitales del país a través de empresas offshore o de “fideicomisos” como los que tiene el señor Lasso en el exterior (Pandora Papers).[3] 

Esto no quiere decir que todos salen perdiendo, no, todo lo contrario, los grandes grupos económicos siguen ampliando sus mecanismos de acumulación y concentración de capital, es decir, beneficiándose de la “libertad de mercado”. Los 20 más importantes:  Grupo Banco del Pichincha, Schlumberger (petróleo), Eljuri, La Favorita, OCP (oleoducto), Banco de Guayaquil, Produbanco, Claro, Pronaca, Andec, El Rosado, Banco Bolivariano, Banco Internacional, Dinadec (cervecería nacional), Noboa, General Motors, Arca (Coca cola), Holcim, Movistar, Hidalgo – Hidalgo (ver lista de 200 grupos en, www.sri.gob.ec / Grupos Económicos). Ellos no tienen “fallas de fabrica”, son poderosos consorcios empresariales que saben sacarle el jugo a este capitalismo ecuatoriano atrasado y dependiente, y sus ganancias, muchos de ellos, igual que el presidente, las esconden en paraísos fiscales o las envían a sus matrices transnacionales. Son los que basan su poderío en la precarización y el no pago de impuestos.

En conclusión, con estas “fallas de fabrica” del Estado y la sociedad, no se vislumbra un futuro muy halagador para la mayoría de la población ecuatoriana. Esto no quiere decir que debemos caer en una situación de conformismo, al contrario, debemos duplicar nuestros esfuerzos para fortalecer a las organizaciones populares, su unidad, alianzas estratégicas para ampliar la democracia y lograr consensos por un proyecto político nacional y popular. Hay que avanzar en la construcción de un Estado Plurinacional.


[1] «Veinte Verdades» del justicialismo”: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-76532016000200061

[2] Para ver esta temática ver: https://bit.ly/3jchybH

[3] https://www.icij.org/investigations/pandora-papers/power-players/


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