Iron Man: El Vengador Keynesiano[1]


Jonathan Báez Valencia

Una élite económica empresarial que sabía que debía ser regulada.

Desde luego, la mayoría de personas conocen las varias películas de “Los Vengadores”. No obstante, existe una que retrata la disputa entre regulación y liberalismo. Se trata de “Capitán América: Guerra Civil”. En esta se observa cómo la mencionada confrontación toma forma en las figuras de Iron Man y Capitán América. Y no, no se trata de la “épica” batalla entre los vengadores, esta escena se plasma en el debate sobre la regulación que el Estado debe ejercer sobre estos agentes. En efecto, se produce una reunión y el delegado del Estado menciona que:

(…) han operado con un poder ilimitado y sin supervisión, un arreglo que los gobiernos del mundo ya no desean tolerar, pero quizá tengamos una solución: los vengadores dejarán de ser una organización privada y desde ahora van a operar bajo la supervisión de un panel de las Naciones Unidas y solo cuando y si ese panel lo considera necesario.

La respuesta de Iron Man, insigne representante de la élite económica empresarial, ante ese acuerdo es: “NECESITAMOS QUE NOS CONTROLEN (…) si no aceptamos no habrá control y seremos iguales que los villanos” A lo que el Capitán América, insigne representante de las “libertades” replica: “firmar esto es conceder NUESTRO DERECHO A ELEGIR”.

En esa breve discusión las posiciones son claras. Por un lado la regulación y por otro las supuesta “libertad de elegir”. Sin embargo, lo que sorprende es que el partícipe de la primera es una élite económica empresarial (Iron Man) que sabe que debe ser regulada por el bienestar de las grandes mayorías y, por otra parte, el apologético de la elección, de la libertad: el “humano perfecto” -o como dirían en el país persona de bien- (Capitán América). Y es que esta defensa de las libertades resaltan entre los neoliberales, en títulos de libros como los de Hayek: Los fundamentos de la libertad (1960); en Friedman: Capitalismo y Libertad (1962). Y que inspiraron nombres de centros de pensamiento que marcan la ruta de países como la Fundación Internacional para la Libertad o Ecuador Libre. Incluso esta última tiene una cátedra denominada Hayek.

La libertad a reproducir los privilegios y la regulación de los impuestos progresivos

Y es que detrás de esta supuesta defensa del derecho a elegir se esconde el profundo deseo de que les dejen beneficiarse sin ninguna restricción, con plena libertad, de sus privilegios, aun cuando estos fueron construidos y heredados en función de la desigualdad, el hambre y la miseria de muchos, para que estos pocos pueden seguir en la cúspide de la sociedad. Por lo que, para regularlos, es necesario redistribuir estos beneficios hacia la sociedad. Quizá en la forma de impuestos progresivos hacia la riqueza y hacia los ingresos. De esa manera, Iron Man aparecería como aquella élite empresarial que sabe que debe pagar altos impuestos, al igual que el economista John Maynard Keynes. En efecto, él mencionará sobre este temática que:

(…) la política fiscal también puede contribuir a reducir la desigualdad y a aumentar el empleo. Keynes tenía claro que un impuesto sobre la renta más progresivo haría más eficaz la política fiscal para generar el pleno empleo. La Teoría General contiene un fuerte tema redistributivo que a menudo se ignora. La política fiscal, señalaba Keynes, puede utilizarse para igualar los ingresos, impulsando así el gasto de consumo. “Si la política fiscal se utiliza como un instrumento deliberado para una distribución más equitativa de los ingresos, su efecto en el aumento de la propensión al consumo es, por supuesto, tanto mayor” (Keynes 1936, 95). Con este fin, Keynes abogó por unos tipos impositivos elevados sobre los ingresos no ganados, las ganancias de capital y la riqueza heredada (…) [se decía que] Los salarios más altos haría que las empresas fueran menos rentables y, por tanto, reduciría la inversión empresarial. Keynes (1930, 12) se opuso a esto: “no debemos matar de hambre a la gallina de los huevos de oro antes de haber descubierto cómo reemplazarla. En su lugar, debemos gravar sus huevos”. Abogaba por gravar los beneficios de las empresas y utilizar los ingresos fiscales de esto para apoyar los ingresos de las clases trabajadoras. En este sentido, Keynes abogaba por los seguros sociales, las pensiones y “los gastos útiles del Estado en salud, recreación y educación, y las facilidades para viajar”, una anticipación de La Teoría General (Zorn y Pressman, 2020, pág. 53).

¿Es entonces Iron Man efectivamente una élite económica Keynesiana que solo existe en las películas? La evidencia empírica señala que no. En el estudio realizado por Piketty (2014) es claro cómo los momenos de menor desigualdad se acompañaron de impuestos a los más altos ingresos, incluso en EEUU llegó a un tipo impositivo marginal del 70% en el año 1980. Eso demustra que existían élites económicas que pagaban impuestos progresivos, probablemente varias de ellas, con el convencimiento de que esto estabilizaba el conflicto capital-trabajo y permitía un bienestar generalizado.

Incluso una élite de las finanzas, un banquero, en algún momento acuñó una frase sobre la desigualdad: “John Pierpont Morgan, un banquero de la época dorada de Estados Unidos, consideraba que los jefes debían ganar como máximo 20 veces el sueldo de sus subordinados” (The Economist, 2018). Seguramente este banquero se indignaría al ver que a 2019 en Ecuador, las élites empresariales ganan 131 veces un salario básico unificado.[2] Cuando esto ocurre es necesario que el Estado regule a estas élites y a través de una política fiscal de impuestos progresivos a la riqueza y a los ingresos actúe como agente redistribuidor y, las élites deberían apegarse a esta política para un bienestar conjunto de la sociedad. Desde luego, esto no apela a una sensibilidad limosnera de las élites, sino a la construcción de una sociedad intolerante a que la desigualdad tenga élites cada vez más ricas en detrimento de una población cada vez más empobrecida.

De tal manera que las únicas élites que configure sean aquellas élites como Iron Man que saben que deben saber que deben ser reguladas por la sociedad, en el caso de los impuestos con la misma perspectiva de Keynes, e incluso que en momentos graves como el ataque del Malthusiano Thanos, estén dispuestas a sacrificarse. Un análisis que merece otro artículo. Al igual que el uso despistado de los “Vengadores”, por aquellas élites que tienen como fin depredar a la sociedad en su beneficio y que quieren plenas libertades para eludir impuestos, precarizar a sus trabajadores y manipular al Estado y la sociedad para que esto ocurra.

Bibliografía

Piketty, T. (2014). El capital en el siglo XXI. México: Fondo de Cultura Económica.

The Economist. (26 de Mayo de 2018). American firms reveal the gulf between bosses’ and workers’ pay. The Economist.

Zorn, N., & Pressman, S. (2020). A Consensus on Taxing the Rich? Comparing Mainstream Economics, Piketty and Post-Keynesian Economics. International Journal of Political Economy, 1(49), 43-61. doi:10.1080/08911916.2020.1736382


[1] A pesar de que mi personaje favorito es y será Spiderman.

[2]¿Desigualdad en el Gobierno de Moreno? En 2019 las élites empresariales ecuatorianas ganaron lo equivalente a 131 veces un salario mínimo, demoran menos de dos horas en obtenerlo. – UNIDAD DE ANÁLISIS Y ESTUDIOS DE COYUNTURA (coyunturauceiie.org)

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