¿Quién paga la crisis ambiental en Futurama?

Jonathan Báez Valencia

En el capítulo “Crímenes de Calor” de la serie Futurama, se plantea el problema del calentamiento global y más que soluciones, se buscan culpables: los robots. Lo cierto es que al recordar cómo es que todo inició, se observa que la empresa “MomCorp” de “Mamá”, la persona MÁS RICA Y PODEROSA DEL MUNDO,[1] es la responsable de producir robots sin invertir los recursos necesarios para que los niveles de contaminación por emisiones sean manejables. Esto, ligado a la producción en masa, se encamina a maximizar la ganancia sin considerar los verdaderos costos. Sin embargo, lo más grave es que al momento de buscar una forma de reparar esta situación, jamás se considera que MomCorp debe ser la que contribuya económicamente y tampoco detener su producción hasta que resuelva el problema de la contaminación. De esa manera, la crisis ambiental termina perjudicando a los habitantes, de manera diferenciada, pues no se muestra que “Mamá” tenga algún inconveniente con la solución. Una situación cercana a la realidad plasmada en un informe de la CEPAL.

En el informe “Construir un nuevo futuro Una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad” de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe -CEPAL- publicado en 2020 como parte del Trigésimo octavo período de sesiones de esta institución se realiza una reflexión sobre los impactos diferenciados de la emisión de gases de invernadero entre países y por grupos sociales:

No todos los países ni todos los grupos sociales contribuyen a las emisiones ni sufren sus impactos en la misma proporción. Existe una doble asimetría en el sentido de que los países que más emiten y los grupos sociales más ricos son los que tienen más capacidad de defenderse de los efectos del cambio climático, en tanto que los que menos emiten (los países y los grupos sociales más pobres) son los que más sufren las consecuencias y cuentan con menos recursos para recuperarse. Es necesario vincular las políticas para la igualdad con las de protección ambiental, reconociendo el principio de las responsabilidades compartidas pero diferenciadas: el costo de la mitigación y adaptación al cambio climático no debe recaer sobre todos por igual, porque la contribución de los distintos grupos sociales y países al deterioro ambiental (y los beneficios que generó en el pasado) ha sido muy distinta. Los países ricos fueron los que más contribuyeron al deterioro ambiental y los que más se beneficiaron de dicho fenómeno, y son, a su vez, los que más esfuerzos deberían hacer para reducir ese deterioro y sus impactos (CEPAL, 2020, págs. 14-15).

Desde esa perspectiva, es necesario realizar un acuerdo a nivel mundial para solventar esta situación. No solo desde el ámbito de tratar de hacer sostenible la producción y las emisiones que provoca, con políticas ambientales. Es imprescindible toda una gama de políticas sociales que estén direccionadas a utilizar recursos provenientes de los mayores emisores -arriba mencionados- para mitigar los impactos generados. Un proceso que, empíricamente se relaciona con la desigualdad. En efecto:

La distribución del ingreso (medida por la relación entre el quinto quintil más rico y el primer quintil) empeora cuando, pese a haber políticas de gran impulso para la sostenibilidad, no hay acuerdo mundial sobre el medio ambiente. Esto subraya la necesidad de aplicar políticas sociales además de las políticas industriales y ambientales. En el contexto de un acuerdo mundial sobre el medio ambiente, el efecto regresivo que tienen estas últimas sobre la distribución del ingreso desaparece y se observa una pequeña mejoría. Sin acuerdo, la desigualdad aumenta un 3,5%, mientras que, con acuerdo, la desigualdad cae ligeramente, un 0,4% (CEPAL, 2020, pág. 39).

Por lo tanto, la única manera de que la crisis ambiental no la paguen los países en vías de desarrollo -más vulnerables a la situación climática- y los grupos poblacionales, es generar mecanismos de reparación. De tal forma que lo que ocurre en la región de América Latina no se profundice y sean los causantes principales de la debacle social y ambiental los que rindan cuentas, por ejemplo, con la utilización de mecanismos fiscales para que empresas como “MomCorp” sigan enriqueciéndose a costa del sufrimiento de la población sin límite alguno. Para tales fines, la CEPAL propone identificar “políticas para sectores estratégicos que reducen emisiones, crean empleo y potencian inversiones, y permiten enfrentar la reactivación con equidad y sostenibilidad para avanzar hacia un nuevo estilo de desarrollo” (CEPAL, 2020a).

Bibliografía

CEPAL. (2020). Construir un nuevo futuro Una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad. Santiago de Chile: CEPAL.

CEPAL. (18 de junio de 2020a). Para enfrentar la emergencia del cambio climático y repensar la recuperación post COVID es urgente avanzar hacia un nuevo estilo de desarrollo más sostenible e igualitario. Obtenido de https://www.cepal.org/es/comunicados/enfrentar-la-emergencia-cambio-climatico-repensar-la-recuperacion-post-covid-es-urgente


[1] Capítulo “Un pececito de dólares”.

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