¿Iniciaron las privatizaciones? ¿Tarifazos a la vista?

Robertho Rosero

Jonathan Báez Valencia

La política petrolera anunciada por el presidente Guillermo Lasso ya marca la tónica de lo que será su gobierno: La búsqueda incesante de privatizaciones ¿Cómo afecta a las grandes mayorías? En primer lugar se opera una transferencia del ingreso de las familias a los capitales privatizadores vía aumento en las tarifas, lo que a su vez produce un aumento de las ganancias. En segundo lugar, el Estado al quedarse sin ingresos no efectúa su rol redistribuidor y condiciona a esas mismas familias a efectuar gastos como en salud y educación, lo que se magnifica con una política de ajustes. En un tercer momento, como las familias no tienen para consumir y demandar, y el Estado tampoco dinamiza la economía con inversiones, los negocios pequeños empiezan a quebrar y despedir personas, condición dada también por las estructuras monopólicas y oligopólicas de mercado en el país -y que al parecer el gobierno fomenta al no tener una política regulatoria para la desconcentración- lo que genera más desempleo y pauperización (Chong y Lora, 2007; Páez y Silva, 2010).

Si a esta depredadora ecuación se agrega que se blindan las privatizaciones con instituciones creadas exclusivamente para beneficiar a las transnacionales en un litigio, si llegan gobiernos que deseen terminar con este proceso y dar un paso atrás en las privatizaciones, los juicios estarán a favor de estas empresas y el Estado nuevamente se quedará sin recursos y posibilidades de cambiar el rumbo. No en vano es en la política petrolera donde se anuncian las primeras privatizaciones, si la institución que por encargo del Banco Mundial resuelve estos casos, recibe 50 de cada 100 juicios por petróleo, gas y minería; por lo que las alarmas en el ámbito ambiental deben encenderse.

En un estudio realizado por Aspiazu y Schorr (2001) sobre la privatización de las industrias del gas encuentran que:

(…) la tarifa promedio se incrementó un 30%, lo cual es el resultado de contrapuestos comportamientos entre los distintos tipos de usuario: mientras que la tarifa residencial se incrementó un 101,2% y la de los pequeños y medianos consumidores comerciales e industriales un 9,8%, la correspondiente a los grandes usuarios industriales declinó entre un 3,3% (es el caso de aquellos vinculados al sistema de distribución de manera permanente –GUFD–) y un 11,5% (aquellos que se vinculan con el sistema distribuidor de modo interrumpible –GUID–). Esta importante dispersión entre las tarifas abonadas por los distintos usuarios conllevó una profunda reconfiguración de la estructura de precios relativos del sector; proceso que resultó, en más de un aspecto, plenamente funcional a la dinámica de acumulación y reproducción del capital de las firmas privadas que tomaron a su cargo la prestación de los servicios de transporte y distribución de gas natural (pág. 53).

Y en lo que respecta a las ganancias de las empresas privatizadas se dirá que:

Este considerable aumento registrado en la facturación empresaria estuvo mucho más asociado a incrementos en las tarifas (en términos reales, sólo las correspondientes a los usuarios residenciales y, en muy menor medida, a las pequeñas y medianas empresas comerciales e industriales) que a variaciones significativas por el lado de la oferta o de la demanda internas de gas. En efecto, dicho “efecto precio” se refleja en el hecho de que entre el bienio previo a la privatización de GdE y el primer año de prestación privada de los servicios de transporte y distribución la tarifa promedio acumuló un incremento del 30%, mientras que el nivel de consumo de gas por redes y la oferta total del fluido en el mercado local aumentaron aproximadamente un 8%.30 En otros términos, entre 1991 y 1993, por cada punto porcentual que crecieron la oferta y la demanda domésticas de gas natural, el precio medio se incrementó cerca de un 4% (Aspiazu y Schorr, 2001, pág. 55).

Este ya es el destino del país, una vez que se retiró el subsidio a los combustibles y se hizo atractivo el negocio de los combustibles (Báez, 2019), por lo que se desean privatizar las refinerías y las distribuidoras de gasolina para depredar los recursos de las familias ecuatorianas. Este es el camino neoliberal de las privatizaciones y aquel que la sociedad ecuatoriana debe rechazar, así como los juicios internacionales con un jurado ya parcializado a favor del capital.

Bibliografía

Aspiazu, D., & Schorr, M. (2001). Regulación pública en el mercado argentino de gas natural: asimetrías tarifarias, ganancias extraordinarias y concentración del capital. In Privatizaciones en la Argentina. Renegociación permanente, consolidación de privilegios, ganancias extraordinarias y captura institucional (pp. 43-79). Buenos Aires: FLACSO.

Báez, J. (2019, Octubre 10). Entre subsidios y privatizaciones: el ingreso de los hogares más pobres debe subir más que el incremento del salario básico unificado del último año tan solo para cubrir el aumento de 10 centavos de pasaje. From Unidad de Análisis y Estudios de Coyuntura: https://coyunturaisip.wordpress.com/2019/10/10/entre-subsidios-y-privatizaciones-el-ingreso-de-los-hogares-mas-pobres-debe-subir-mas-que-el-incremento-del-salario-basico-unificado-del-ultimo-ano-tan-solo-para-cubrir-el-aumento-de-10-centavos-de-p/

Chong, A., & Lora, E. (2007). ¿Valieron la pena las privatizaciones? Nueva Sociedad(207), 80-92.

Páez, P., & Silva, J. (2010). Las teorías de la Regulación y Privatización de los Servicios Públicosen. Revista Administración y Desarrollo(38), 39-56.

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