LA DEMOCRACIA, ESE CURIOSO ABUSO DE LA ESTADÍSTICA

Bayardo Tobar

El título de este artículo recoge una de las frases más inquietantes del escritor Jorge Luis Borges: “Descreo de la democracia, ese curioso abuso de la estadística”. Y no se trata solo de un decir sino de una realidad verificable. Se dice, que la democracia es el gobierno de la mayoría ¿La mayoría de qué? La mayoría de votantes, NO; la mayoría de ecuatorianos, TAMPOCO. La democracia es el gobierno de la minoría: de la población y de los votantes. Para comprobarlo, basta con mirar los datos de la última elección.

El número de ecuatorianos habilitados para votar (padrón electoral) suman 13 millones y la población total bordea los 17 millones. En la primera vuelta, el candidato Guillermo Lasso obtuvo 1’ 830. 172 votos  que representa apenas al 10.76% de la población y al 13.9 % del padrón electoral. En la segunda vuelta subió a 4`655. 964 votos que representan al 27.3% de los ecuatorianos y al 36% de los votantes.  No llega ni siquiera al 50% de los empadronados, no se diga de la población total.

Para que el candidato ganador no aparezca con el voto de apenas la cuarta parte de los ecuatorianos o la tercera parte de los votantes se opera el “abuso de la estadística”, como dice Borges, previamente normalizado y legalizado bajo el nombre de “voto válido” y que consiste en invisibilizar o borrar de un plumazo a 4´070.536 de ecuatorianos o el 31% del padrón electoral, que no concurrieron o se abstienen de votar, los que votan nulo y en blanco. Solo a partir de este acto de magia, el 36% de votos se transforma en el 52%  de “votos válidos” y, por tanto, en “mayoría” o mitad más uno. Dada la alta participación, en esta elección, del voto nulo es evidente que el resultado final expresa la existencia de tres tendencias y no dos: Lasso: 36%, Arauz: 33%, abstenciones, nulo y blanco: 31%. Este último, expresión evidente de ecuatorianos necesitados o convencidos de que nada cambiará para ellos gane quien gane. La democracia obliga a escucharles en lugar de invisibilizarlos.  

Pero ahí no termina la ficción sobre la que descansa la democracia, el “ganador” de la elección se convierte en el presidente de “todos” los ecuatorianos y al decir de “todos”, con apenas el 36% de los votantes, se incurre en un nuevo abuso, esta vez, del lenguaje.

Con todo y eso, Guillermo Lasso es proclamado ganador y, por tanto, le corresponde asumir la Presidencia de la República por los próximos cuatro años. Al convertirse en el Presidente de “todos” y “todas” las ecuatorianas, dice uno de los principios de la democracia, el gobierno debe considerar, en la conducción del gobierno y la toma de decisiones, no solo su programa de campaña electoral sino también las propuestas del otro candidato  finalista y las propuestas de los que no votaron por ninguno. En suma, el Presidente debe procurar que sus decisiones expresen siempre el interés general o mayoritario de la sociedad sin subordinarse a intereses particulares de clase, raza, credo ideológico-religioso o partido político.

La opinión publicada en los Grupos Económicos de comunicación del país no solo ratifica ese principio de la democracia sino que envía un mensaje claro el Presidente electo: su victoria – le dicen- más que un apoyo a su persona y propuestas es un voto en contra del candidato opositor.

Para Sebastián Mantilla: “El flamante Presidente electo de la República tiene que ser consciente que estas elecciones han sido muy singulares y atípicas. Su triunfo se debe, en gran medida, a que buena parte de los ecuatorianos no votaron por su propuesta sino para evitar que el correísmo siga en el poder…Más allá de esto, la mayoría de los ecuatorianos, sin que termine de convencerle completamente la candidatura de Lasso, optaron razonadamente y con madurez por una opción que permita fortalecer la democracia, garantizar los derechos y las libertades, reactivar la economía y la generación de empleo, avanzar en el proceso de vacunación contra el covid-19, erradicar la corrupción y mejorar los niveles de transparencia, entre varios aspectos” https://www.elcomercio.com/opinion/opinion-columnista-elcomercio-triunfo-lasso.html.

Para Milagros Aguirre: el Presidente Lasso, “… tendrá que conciliar con varios sectores del país que votaron por él no por convicción sino por hastío; no porque su figura acartonada se haya vuelto más amable al final de la carrera electoral, sino como rechazo a los 14 años de la llamada revolución ciudadana”. (Ecuador: ¿giro a la derecha? Centro Ecuménico de Proyectos (CEP), Quito, abril de 2021)

Para Monseñor Julio Parrilla: “Posiblemente muchos ni siquiera se plantearon a quién votar… Fue suficiente con saber a quién no había que darle el voto. El nuevo gobierno tendrá que administrar bien no sólo los dineros sino también la esperanza de un pueblo que, víctima de la desigualdad aumentada por la pandemia, está hambriento de pan y de futuro” https://www.elcomercio.com/opinion/creo-aumenta-fe-opinion-columna.html.

Para León Roldós: “El 11 de abril del 2021, en las urnas, el Ecuador ha designado Presidente a Guillermo Lasso Mendoza, por encima de las ideologías; y, esto, Lasso debe tenerlo muy presente, nunca debe olvidarlo. Más aún lo ha ofrecido y deberá cumplirlo. Lasso no puede limitar su plan de gobierno a lo que fue su propuesta de primera vuelta, sería una inconsecuencia con quienes, sin tener con él coincidencias ideológicas, le significaron el crecimiento electoral del 154,14%, por valores superiores a los ideológicos: cuales son los de la democracia, la ética y la transparencia” https://www.elcomercio.com/opinion/opinion-columnista-elcomercio-lasso-olvidarlo.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s