PERSISTENCIA DE LA PROPIEDAD PRIVADA CAPITALISTA EN LA ERA DIGITAL: LA ESCASEZ DE VACUNAS

Bayardo Tobar

En el año 2012, Slavoj Zizek, en el artículo “La revuelta de la burguesía asalariada”, da cuenta de tres tendencias en el funcionamiento del sistema capitalista global, resultado de la “cuarta revolución tecnológica”: primero, la transformación gradual de la ganancia generada por la explotación del trabajo en “renta tecnológica” apropiada mediante la privatización del conocimiento o “intelecto general”; segundo, los trabajadores se vuelven prescindibles por lo que una cantidad cada vez mayor de trabajadores se encuentran no solo temporalmente desempleados sino estructuralmente sin empleo; y, tercero, la burguesía clásica o tradicional está siendo sustituida por una burguesía asalariada de “expertos managers”, que dirigen y/o administran bancos y corporaciones y, desde luego, también, el sector público.

Slavoj Zizek ilustra el primer fenómeno (al que se refiere este artículo) con el ejemplo de Microsoft, empresa que obtiene sus elevados ingresos no porque paga bajos salarios a sus trabajadores y vende a precios más bajos sino porque el software de Microsoft 

se impuso como si fuera un estándar universal, prácticamente monopolizando el sector, como una encarnación de lo que Marx llamó ‘el intelecto general’ para referirse al conocimiento colectivo en todas sus formas, desde la ciencia al saber-hacer práctico. Bill Gates privatizó efectivamente parte del intelecto general y se enriqueció apropiándose de la renta resultante.

Como sucede con los recursos naturales, el petróleo, por ejemplo, “los costos de producción son insignificantes como proporción del precio que se paga por el petróleo, un precio que realmente es la renta que los dueños de los recursos pueden exigir gracias a una oferta limitada”; en el caso de un producto con un alto contenido de conocimientos como la vacuna Covid-19, su precio tampoco está en función del costo de producción sino de la renta que las transnacionales farmacéuticas exigen debido a la oferta limitada pero también, en última instancia, debido a la  “privatización del intelecto general” concedida por decisión de los Estados de los países ricos.

En efecto,  el profesor de Salud y Políticas Públicas, de la Facultad de Salud Pública en  The Johns Hopkins University, Vicenç Navarro, sostiene que el origen de la escasez “artificial” de vacunas para el Covid 19 radica en la propiedad intelectual concedida por decisión del Estado y por las leyes del comercio internacional  a las grandes empresas farmacéuticas, lo cual les genera unos beneficios astronómicos a costa de no tener suficientes vacunas para paliar las graves consecuencias de la pandemia y prevenir la muerte de millones de seres humanos.

¿Como opera este proceso según Navarro? Muy simple:

La parte fundamental en el desarrollo de cualquier vacuna es el conocimiento básico que suele investigarse en centros públicos o con fondos públicos de investigación sanitaria y salubrista. La industria farmacéutica, que sin este conocimiento básico no podría desarrollar las vacunas, utiliza dicho conocimiento para avanzar en su dimensión aplicada, es decir, la producción de las vacunas.

Además del conocimiento básico, “los Estados ofrecen a las farmacéuticas un gran regalo al garantizarles el monopolio en la venta del producto durante muchos años, que pueden llegar hasta veinte, lo que les asegura unos beneficios astronómicos (los más elevados del sector empresarial de cualquier país)”. Pero el Estado no solo les transfiere sin costo el conocimiento básico y el monopolio para producir y vender vacunas sino que, además, les garantiza la compra del producto; a partir de ahí, amparadas en los dogmas de la propiedad privada y del “libre mercado”, las transnacionales farmacéuticas priorizan la venta de vacunas a los gobiernos de los países con mayor poder de compra y, con ello, se rompen el principio de distribución en una situación de emergencia: producir la mayor cantidad posible de vacunas y ponerle a disposición de la población en el menor tiempo.

Ante esta realidad, el profesor Vicenç Navarro, se plantea dos preguntas: ¿Por qué los Estados que ya financiaron el conocimiento básico no producen también las vacunas? lo cual sería mucho más barato puesto que no habría que incluir en los costes de producción los enormes beneficios empresariales y, en segundo lugar,  “si durante la II Guerra Mundial toda la producción industrial se orientó a la fabricación del material de guerra necesario, ¿Por qué no se hace ahora lo mismo? Si se forzara la producción masiva de vacunas por parte de las empresas farmacéuticas en todos los países o en grupos de países, se podría vacunar rápidamente a la población no solo de los países ricos, sino de todo el mundo”.

Asistimos pues a un caso que evidencia la colusión del Estado con las grandes empresas transnacionales lo que les permite concentrar poder económico y poder político como sostiene en una entrevista el exministro de finanzas griego Yanis Varoufakis. A la pregunta: El sector tecnológico y el sanitario han sido beneficiados por la pandemia. ¿Cuáles son los riesgos? Responde:

Hay una enorme concentración de poder. Las tres empresas que están produciendo las vacunas tienen capacidad para extraer enormes cantidades de dinero de la humanidad. Han podido producir las vacunas tan rápido porque Trump les dio 10.000 millones de dólares y sin embargo no van a devolver nada. Están usando dinero del Estado para crear una inmensa capacidad para extraer dinero del resto del mundo. Cuando se inventó la vacuna de la polio en los cincuenta se dio la patente al mundo porque los niños estaban muriendo. Hoy eso no está pasando. Así que las grandes tecnológicas, las compañías del sector sanitario y la industria de defensa están adquiriendo más poder respecto al resto de la población que el que nadie tuvo en la historia de la humanidad. Y sus intereses no son los mismos que los del resto de la humanidad. Hay una guerra entre los intereses de los más fuertes y los de la mayoría.

No se puede encontrar mejor ejemplo del rol del Estado Depredador, cuya intervención (supuestamente) abomina la ideología neoliberal, para “privatizar del conocimiento colectivo” y lucrar sin escrúpulos de la tragedia humanitaria mundial provocada por el virus SarsCoV-2.

Fuentes

Slavoj Zizek, Fuente: http://www.lrb.co.uk/2012/01/11/slavoj-zizek/the-revolt-of-the-salaried-bourgeoisie. Fecha de publicación del artículo original: 11/01/2012

URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=6691

Vincent Navarro, Fuente: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/02/03/como-los-dogmas-neoliberales-estan-obstaculizando-la-resolucion-de-la-pandemia/

Yanis Varoufaquis, Entrevista realizada por Berna González Harbour, El País, 13 de marzo del 2021

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