LOS NEOLIBERALES Y LOS EMPRESARIOS DEL ECUADOR SON MAS DERECHISTAS QUE EL FUNDADOR DEL FORO DAVOS

Bayardo Tobar

La gran preocupación de la élite empresarial global, al iniciar el año 2020, se centraba en la lenta recuperación de la actividad económica luego de la crisis financiera que estalló en el 2008; hasta China evidenciaba una tendencia a la ralentización y, desde ese país, precisamente, llegó la noticia de la crisis sanitaria que se avecinaba; y lo que solo eran malos augurios se convertían en proclamas apocalípticas sobre el futuro de la economía. Si bien era totalmente previsible que con el cierre de los mercados y la paralización de las actividades productivas y conexas, salvo las esenciales, se agravaría la recesión de la economía mundial, también era previsible que la pandemia ocasionada por virus Sars-Cov-2, como ha sucedido con otras catástrofes, se convierta en un nuevo campo de inversión y acumulación de capital como en efecto está ocurriendo al cumplirse el  primer año del confinamiento mundial. Y  también, como ha ocurrido ya en otras grandes crisis del sistema, que ahora el mercado ceda protagonismo a la intervención del Estado como la única posibilidad de recuperar la mítica senda del crecimiento y la estabilidad.

Marx decía que es ingenuo creer que uno sabe más que la burguesía respecto de lo que tiene que hacer para salvar sus negocios y el sistema. Por ello es necesario prestar atención a la opinión del Sr. KLAUS SCHWAB (KS), Fundador del Foro Económico Mundial, para conocer de primera mano el pensamiento de la burguesía sobre los desafíos derivados de la tendencia recesiva de la economía y de la pandemia.[1]

En primer lugar, KS reafirma su declaración de principios: “soy un ferviente creyente en el libre mercado, en el principio de que los Gobiernos no son los creadores de riqueza ni de innovación, ni emprendimiento”, y que los problemas o desafíos actuales deben abordarse en un marco global, pero, cito textual: “Esa es una de las grandes lecciones aprendidas con la pandemia, que sin cooperación global se genera una situación donde todos somos perdedores, nadie gana”.

En segundo lugar, KS define las estrategias para afrontar los desafíos: “A medio plazo debemos abordar las deficiencias del sistema, sobre todo la falta de inclusión (…) la sostenibilidad, especialmente en términos medioambientales, y la imperiosa necesidad de abordar un nuevo contrato social”

En tercer lugar, cita las medidas a corto plazo:

(…) lo primero es hacer frente al desempleo, a la caída del crecimiento económico (…) con un modelo tributario que propicie una mejor redistribución, y financiar la red de protección social (…) en Ginebra tenemos un impuesto sobre la renta relativamente alto, no existe fiscalidad sobre las ganancias de capital porque eso estimula la inversión, pero hay un impuesto sobre las fortunas. Creo que ese es un buen modelo (…) y , además, recomienda que antes emprender una reforma fiscal primero hay que “acabar con las numerosas formas de evasión fiscal y con los paraísos fiscales.

Por último, KS puntualiza los riesgos de no aplicar las medidas propuestas:

estallido de una crisis social: aquellos que se han quedado atrás (…) van a salir con más frecuencia a la calle (…) tanto en la izquierda como en la derecha. Por otro lado, hay un riesgo creciente de crisis intergeneracional: “El desempleo está reduciendo las oportunidades de los jóvenes, mientras les cargamos cada vez con una mayor deuda. La justicia social se está reduciendo, la movilidad social se está reduciendo prácticamente en todo el mundo, lo que significa que, si no naces en la familia apropiada, tienes menos oportunidades de conseguir una vida decente.

En el Ecuador, el señor KS por su declaración de principios sería neoliberal, pero por sus propuestas de medio y largo plazo, militaría en las filas del progresismo a la ecuatoriana. Sería un neoliberal progresista. Inclusive aparecería como más avanzado por la relación que establece entre crisis y conflicto social o el conflicto social como resultado de causas objetivas identificables y no como la acción de “enemigos del gobierno” o “conspiradores” y, en segundo lugar, con  la necesidad de enfrentar el conflicto social no con represión sino tratando de resolver los problemas.

En cambio la burguesía ecuatoriana y los economistas neoliberales a su servicio, actualmente en la conducción del gobierno, ante las declaraciones del Sr. KS aparecen como unos retrógrados totales. Y lo son: defienden un sistema tributario regresivo con impuestos indirectos, evaden y eluden impuestos en montos alarmantes (En Ecuador ni hablar de un impuesto a las fortunas o al patrimonio, que traería USD 4 mil millones según nuestras estimaciones[2]), defienden los paraísos fiscales y en plena pandemia aplicaron un plan de austeridad realmente destructivo, por un lado, recortes del gasto público y la inversión social en salud y educación, despido de empleados públicos incluidos médicos y personal sanitario que trabajaba en la lucha contra la pandemia y convirtieron la crisis sanitaria en catástrofe moral y política; por otro lado, pago anticipado de la deuda externa y contratación de mayor deuda para pagar deuda; es decir un tipo de endeudamiento que, en lugar de equilibrar las finanzas públicas las desequilibra aún más y no contribuye a la reactivación de la economía.

La consecuencia previsible de esta política de austeridad es mayor desempleo, pobreza, desigualdad y conflicto social como prevé el Presidente del Foro Económico Global, y la respuesta de la burguesía y el gobierno del Ecuador no coincide, desde luego, con sus propuestas de inclusión, sostenibilidad el medio ambiente, justicia social y empleo para los jóvenes, nuevo contrato social, sino represión: mayor dotación de armamento a la policía y las fuerzas armadas, adquirido en plena pandemia, y uso progresivo de la fuerza en el marco de la desgastada y nefasta doctrina de seguridad nacional.

Un desastre mayor que el desastre sanitario por que las medidas económicas adoptadas en Ecuador van a contrapelo, inclusive, de las políticas  que proponen y aplican los gobiernos de los países ricos para tratar de paliar la crisis. Si “en la crisis financiera de 2008 – recuerda Moisés Naím[3]-, el mantra fue la austeridad; ahora es el ‘act big’: gasta lo que tienes y lo que no tienes, los déficits no importan y el endeudamiento tampoco”. “Act Big”, actúe a los grande, fue la exhortación que hizo Janet Yellen, Secretaria del Tesoro estadounidense, a sus colegas ministros de las economías más grandes del mundo.  En esa dirección, el Gobierno de Estados Unidos acaba de decidir que va a gastar mil novecientos mil millones de dólares (1.9 billones de dólares), en respuesta a la crisis económica agravada por la covid-19. Una avalancha de dinero. “Nunca, desde la Gran Depresión (1929-1946), EEUU había dedicado tanto dinero público para evitar, primero, el hundimiento de la economía; segundo, proveer de una mínima red social a desempleados y colectivos desfavorecidos y, tercero, poner las bases de la recuperación”.[4]


[1] https://elpais.com/economia/2020-11-07/klaus-schwab-fundador-del-foro-economico-mundial-me-preocupa-el-riesgo-de-estallido-de-una-crisis-social.html?prm=enviar_email

[2] https://coyunturauceiie.org/2021/01/18/impuesto-permanente-a-las-grandes-fortunas-en-ecuador-generaria-mas-de-usd-4-mil-millones/

[3] https://elpais.com/opinion/2021-03-21/viene-una-avalancha-de-dinero.html?

[4] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/03/24/opinion/

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