BANCO CENTRAL DEL ECUADOR, ÚLTIMO BOTÍN POLÍTICO NEOLIBERAL

Robertho Rosero[1]

Jonathan Báez Valencia


A finales del anterior año, el ministro de finanzas del actual gobierno, comunicó sobre un proyecto de ley para otorgar la “autonomía”[2] al Banco Central del Ecuador, junto a una campaña desinformativa de las actuales autoridades económicas con el objetivo claro de su privatización.

Para que haya un importante debate sobre esto, es necesario analizar dos premisas básicas, que el gobierno actual quiere construir:

  • Un Banco Central autónomo respaldaría la dolarización.
  • Un Banco Central autónomo garantizaría que no se efectúe “emisión inorgánica” de dinero electrónico.

El primer aspecto, relacionado con la dolarización, y que se debe de ser muy contundente y enfático es que la dolarización se mantiene debido a la economía real (producción, exportaciones y sobre todo el consumo de las personas), es decir las actividades diarias que realizamos las y los ecuatorianos, esto se resume en el efecto multiplicador del dinero[3] dentro de la economía ecuatoriana y los incentivos hacia la demanda agregada. Uno de los principales efectos de la “Ley Humanitaria” fue la devaluación interna, disminuyó el poder adquisitivo de las personas (disminución del salario del 55% en el sector privado y 20% en el sector público), contrario a políticas anticíclicas que se pudieron haber realizado para incentivar la demanda agregada como la disminución de intereses a través de la Junta Monetaria para que la implemente el Banco Central, pero debido a la influencia actual de la banca sobre el gobierno no se ha podido concretar, con un Banco Central privatizado esto sería aún más impensable.

Se debe de establecer, que dentro de la economía ecuatoriana no hay ninguna restricción sobre la utilización de dólares, es decir cualquier agente económico puede tener dólares, retirar de sus cuentas o sacarlos fuera de la economía ecuatoriana utilizando transacciones de la banca privada, con moneda propia los Bancos Centrales autónomos pueden realizar políticas de incautación de divisas y en un esquema de acumulación de reservas, en una economía dolarizada, un Banco Central autónomo va a priorizar que esos recursos (reservas internacionales) estén manejados por la banca privada bajo sus intereses (monopolio crediticio de mercado). Además, como sucedió en los años ochenta y noventa con el depósito de las reservas monetarias en las sucursales de bancos nacionales en el exterior, beneficiando directamente a ciertos bancos locales o el manejo de la crisis financiera que condujo al Banco Central autónomo de los años noventa a un salvataje impresionante de la banca privada, sobre las necesidades y problemas sociales de millones de personas.

En cuanto a que un Banco Central “autónomo”, garantiza que no haya emisión inorgánica de dinero electrónico, es otra de las mentiras que se escuda la privatización de esta institución. El dinero electrónico, es un medio de pago, tal cual es una tarjeta de débito o la denominada “banca móvil” para las instituciones financieras. De manera preocupante se lee y escucha a muchos colegas afirmar que un Banco Central privatizado no emitiría dinero electrónico, por lo que hay que dividir claramente el medio de pago que sin respaldo (dólares) no se podría realizar y la política fiscal (necesidades de financiamiento del gobierno).

Como medio de pago, si las personas que quieran utilizar este medio (nunca ha sido obligatorio y no lo deberá ser), no tienen dólares acreditados (pasivos para el Banco Central y activos para las personas), pues no se podrá efectivizar ninguna transacción, el problema de fondo fue la competencia hacia la banca privada ya que las transacciones que se generaban no tenían ningún valor, mientras que las comisiones y tarifas de la banca tienen un precio en el mercado. Este medio de pago nació como una necesidad de bancarización hacia las personas con menos recursos, especialmente en áreas rurales, que al utilizar este medio de pago no le genere costos adicionales, contrario a lo que actualmente oferta la banca privada.

Entonces el mito de la emisión inorgánica de dinero electrónico, es como asegurar que un banco comercial está emitiendo inorgánicamente con las tarjetas de débito o la banca electrónica, de nuevo es un problema de monopolio, la banca privada quiere controlar las transacciones electrónicas como medios de pago, se debe de indicar que la mayoría de Bancos Centrales en el mundo trabajan con transacciones electrónicas, que a lo mejor hay que cambiar el nombre para no prestar a estas especulaciones, que el actual Código Orgánico Monetario y Financiero que en su artículo 94 dice: “De la moneda en la República del Ecuador. Todas las transacciones, operaciones monetarias, financieras y sus registros contables, realizados en la República del Ecuador, se expresarán en dólares de los Estados Unidos de América…. Es decir, actualmente desde una base legal no se puede emitir una moneda adicional, contrario a lo que las reformas que se planteaban al código monetario en el año 2019 querían implementar, por lo que hay que estar atento a esta figura y más aún en un esquema de un Banco Central privatizado.

En cuanto a la política fiscal, todos los Banco Centrales con o sin “autonomía”, están en capacidad de financiar al gobierno, a la banca privada o la banca pública. De nuevo es un problema de intereses sobre las transacciones y recursos del Banco Central, esta herramienta que, según la CEPAL, todos los Banco Centrales en Latinoamérica utilizaron, menos por su puesto en Ecuador debido a la famosa “Ley de Fomento Productivo” del año 2018, restringió la política monetaria al Banco Central, el debate se debería de establecer en los límites de financiamiento, pero quitar esta herramienta hizo que el Banco Central pierda la oportunidad de mejorar las condiciones económicas, recomendaciones que muchas instituciones internacionales, incluido el Fondo Monetario Internacional, ha establecido a lo largo de la pandemia. Esto permite canalizar de mejor manera los recursos financieros que van a ser cada vez más escasos.

Entonces ¿Por qué la banca privada quiere controlar nuevamente al Banco Central del Ecuador? La respuesta se establece en sus reservas, si hacemos un poco de historia el esquema neoliberal de los años noventa, establecían a un ¨fondo de solidaridad”, destinado a la venta de los activos e instituciones públicas, este papel lo cumpliría las reservas internacionales del Banco Central del Ecuador, con su monetización (privatización) y con el manejo de la banca privada.

En este sentido, desde la academia, no hay literatura con datos empíricos qué nos demuestre las razones para la autonomía o independencia de los Bancos Centrales, según Walsh (2008) la principal razón fue la relación inversa hallada entre independencia del Banco Central y la inflación, no obstante, no se encuentra evidencia empírica que contrasta con esta hipótesis. Dicha ausencia se presenta a continuación:

Tabla 1. Evidencia empírica sobre la razón de la independencia de los Bancos Centrales.

Fuente: (Walsh, 2008, pp. 3-4).

Elaboración: Propia.

En Ecuador la inflación fue alta cuando el Banco Central estaba capturado por los banqueros o era “independiente”, en especial en 1999 y 2000 cuando crearon la crisis financiera con el feriado bancario y destruyeron la moneda nacional. Entonces la independencia del Banco Central no tenía que ver con la inflación. Después, cuando el Banco Central tenía relación con lo público la inflación se mantuvo constante, sin embargo, ahora nos enfrentamos a un nuevo problema: la deflación, sin necesidad de “independizar” el Banco Central. De hecho, esto se agrava considerando que los Bancos Centrales autónomos “están positivamente asociados con mayores costos de producción y desempleo durante las deflaciones” (Down, 2004, p. 430).

Gráfico 1. Evolución Histórica Inflación 1990-2020: Promedio Anual.*

Nota:*En el año 2020 el promedio llega hasta noviembre porque se dispone hasta ese mes de información.

Fuente: INEC.

Elaboración: Propia.

Entonces ¿Por qué quiere privatizarse al Banco Central? Para privatizarlo, como indican Pixley, Whimster, y Wilson (2013):

Debelle y Fischer (1994) e Ian Down (2004) muestran que la independencia (per se) fomenta los “halcones” de la inflación de salarios y precios, que son continuamente “preventivos”, lo que lleva a la pérdida de producción y a una mayor “tasa de sacrificio” en el desempleo: no hay “almuerzo gratis”. Al mismo tiempo hubo una tremenda inflación de precios de los activos y del crédito (…). Después de 2008 se produjo una fuerte y generalizada deflación, desempleo y más subempleo. La independencia sigue siendo la norma. En el sentido de que los Bancos Centrales se volvieron dependientes de los “mercados”, desinteresados en la “producción” y rechazaron la norma del pleno empleo, [esto sugiere] que una nueva forma de privatización de estas instituciones estatutarias tuvo lugar (p. 43).

En efecto, lo que se busca es el retorno de la privatización del Banco Central al sector financiero y las crueles secuelas para la población ecuatoriana. Es decir, independencia del pueblo y dependencia de banqueros.

Bibliografía

Down, I. (2004). Central Bank Independence, Disinflations, and the Sacrifice Ratio. Comparative Political Studies, 37(4), 399-434.

Pixley, J., Whimster, S., & Wilson, S. (2013). Central bank independence: A social economic and democratic critique. The Economic and Labour Relations Review, 24(1), 32-50.

Walsh, C. E. (2008). Central bank independence. In S. Durlauf, & L. (. Blume, New Palgrave Dictionary of Economics. London: Palgrave.


[1] Docentes – investigadores, del Instituto de Investigaciones Económicas, Facultad de Economía, Universidad Central del Ecuador.

[2] La autonomía de los Bancos Centrales ha sido debatida desde la visión de varias escuelas económicas, la realidad es que un “gobierno corporativo” independiente o sin ninguna influencia de los intereses sobre el control de sus transacciones ha sido un elemento imposible, generalmente la influencia de la banca privada sobre el quehacer de la política monetaria de los países latinoamericanos ha tenido como consecuencia que los Bancos Centrales estén al margen de políticas a largo plazo o una planificación coherente y efectiva para lograr salir del subdesarrollo.

[3] La teoría Keynesiana, establece que el efecto multiplicador del dinero se determina en función de los estímulos sobre la demanda agregada.

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