Investigamos, luego existimos: Interpretaciones de la coyuntura socioeconómica del Ecuador 2019

Guido Duque
Wilson Flores H.
Jonathan Báez Valencia
(compiladores)

Apreciado lector. Al parecer después de miles de años de evolución social henos aquí transitando por un mundo que se muestra maravilloso y fascinante. Imagínese usted todas aquellas cosas que suceden a su alrededor de manera cotidiana y que —hasta hace poco— hubiesen formado una trama digna de una película de ficción, futurista e inverosímil: automóviles que viajan «solos», robots sustituyendo a los seres humanos, teléfonos «inteligentes», comercio virtual, edificios computarizados, viajes al espacio, transacciones internacionales en pocos segundos, redes y medios de comunicación en tiempo real, nanotecnología, microchips con capacidades colosales, fotografías interestelares y así una larga lista de cosas inimaginadas. En el campo de la genética, hemos descifrado el lenguaje del genoma humano, en física y química atravesamos los límites de lo posible; la inteligencia humana hace honor de su extraordinaria potencia siendo —de lejos— un verdadero prodigio de la curiosidad, ingenio, conquista y sapiencia que acompaña nuestras pulsiones. En fin, el ser humano se ha convertido en un semidiós. Sin embargo, y pese a todo ello, en simultáneo hay otro mundo opuesto al descrito, desgarrador y tremendo que no acaba de desaparecer.

Cientos de millones de personas —ahora mismo— no podrán cenar como resultado de su condición de pobreza y exclusión. Se establece que para este 2020 el 1% más rico de la población mundial posea más del doble de riqueza que 6900 millones de personas o que (casi) la mitad de la humanidad viva con menos de USD 5,50 al día, según Oxfam. La riqueza y la opulencia —muchas veces grotescas— cohabitan nuestros escenarios de miseria. Parecería que continuamos extraviados en búsqueda de un camino mejor para todos o al menos para las mayorías, que —simplemente— tarda en llegar. Y tal como van las cosas, no será hallado. En Latinoamérica, estos escenarios disímiles y contradictorios perviven plurales y cotidianos y, muchas veces, parecen exacerbarse. Aproximadamente, 185 millones de personas en 2018 sobrevivían bajo el umbral de la pobreza, de las cuales 66 millones se mantenían en la pobreza extrema, según la CEPAL. Por cierto, nuestro país no hace la diferencia, por mencionar algo, la desnutrición infantil crónica llegó al 23% en este mismo año, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)

¿Es sensato un mundo «naturalmente» contradictorio? En medio de todo esto, tal vez sea necesario pensar y repensar (nuevamente) el sentido mismo de nuestro objeto de estudio: la economía (política) y, quizás, aún más importante preguntarnos ¿hasta qué punto tiene sentido el trabajo de los economistas? o ¿hasta dónde los economistas somos, hemos sido y seremos responsables, protagonistas y perpetuadores de nuestro presente, pasado y futuro? Hace tiempos, un pensador treviliano, al examinar la esencia y las relaciones (de producción) del sistema capitalista, definió al sistema productivo como la base sobre la cual se construyen los otros estamentos e instituciones —la superestructura— así como las relaciones que se establecen entre los seres humanos independientemente de sus intenciones y voluntades subjetivas. Al actuar objetivamente sobre la base económica y el aparato productivo, es probable modificar esa superestructura.

Entonces, ¿es posible revertir el curso de nuestra historia?, ¿vuelve a cobrar un sentido superlativo, gravitante nuestro objeto de estudio? Replantear la importancia de la economía es, por tanto, un imperativo que nos llama a repensar nuestras relaciones sociales y económicas, a reflexionar con profundidad y rigurosidad nuestras cotidianidades desde el trabajo de la academia en previsión de nuevas posibilidades que permitan y encausen un mundo, un país, una ciudad y una comunidad menos singular y más de todos. No es casual nuestra vocación: investigamos, luego existimos. Con esta pretensión, colocamos frente a usted una recopilación de artículos y documentos que han preparado un grupo de expertos estudiosos, docentes, exprofesores, investigadores y estudiantes como parte de las actividades académicas, pero sobre todo dentro de su contribución en el quehacer investigativo, condensando un esfuerzo plural articulado desde el Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador. Aquí se apuntan y discuten distintos abordajes a partir de las particulares interpretaciones de los autores, partiendo de sus especialidades más variadas en el campo de la economía con la pretensión de divulgar desde una perspectiva crítica un (otro) relato de nuestras realidades en clave y lenguaje cotidiano. Para ello, proponemos varios ejes de análisis: Modelo de Acumulación, Economía Política y Planificación, Economía Laboral, Política Monetaria y Financiera, Política Fiscal, Política, Economía Internacional y Desigualdad.

La importancia de estos aportes salta a la vista, en un mundo cada vez más interconectado y dinámico en el que, además, se ha producido una especie de bombardeo de información desmesurada que pone a prueba la capacidad de análisis del ser humano y sus posibilidades de discernimiento de la verdad científica y de la toma de conciencia sobre los fenómenos económicos, sociales, políticos, jurídicos, tecnológicos y de otra índole que se van sucediendo y acumulando cotidianamente. Esperamos —humildemente—, con este trabajo, proponer un referente a ser considerado. El esfuerzo que han realizado los autores es digno de reconocimiento y merece ser evaluado, difundido y discutido en los más amplios espacios de la sociedad, como un aporte sustancial no solo al desarrollo y consolidación de las capacidades científicas, técnicas y académicas de nuestras universidades y el país, sino también como una contribución a la importante e insoslayable tarea de crear y elevar la conciencia crítica de nuestros ciudadanos, con miras a la participación activa en la toma de decisiones que conciernen al presente y futuro de nuestra sociedad. Así como los alimentos que ingerimos se procesan y metabolizan en el organismo humano, de la misma forma estos aportes al conocimiento y el análisis intelectual deben entrar al organismo social y repartirse a través de las venas sociales e institucionales, a fin de mantener y catapultar las potencialidades políticas de resolución de problemas y de sana convivencia social en el marco del momento histórico que transitamos en estas tempranas décadas del siglo xxi.

Los problemas y desafíos que afrontamos como comunidad, ciudad, país, continente y humanidad son inconmensurables e impostergables. Nos debatimos en un mundo de extrema y vergonzosa desigualdad social y económica, enfrentamos (ya) los fenómenos y peligros del cambio climático y desequilibrios ecológicos; pende sobre nosotros el riesgo inminente de una catástrofe nuclear, los índices de pobreza, insalubridad, deficiencia de servicios básicos no solo que no disminuyen, sino que van en aumento en numerosas regiones del planeta, la mortalidad infantil y el hambre van de la mano con la pobreza y la falta de recursos financieros, las guerras y conflictos violentos no disminuyen, la migración por causa de esos mismos fenómenos no cesa y pone en peligro millones de vidas, amén de otras deformaciones y complicaciones cuya lista es larga. Todo esto, por cierto, junto a una diminuta clase élite que convive del otro lado. En este contexto, la ciencia económica como parte de la gran Política, está llamada a realizar un aporte fundamental e irremplazable para replantear soluciones concretas y apropiadas que permitan dibujar el camino a seguir; caso contrario, la humanidad seguirá por un derrotero incierto que puede conducir inclusive a la autodestrucción de nuestra especie y todo a su alrededor.

De lo que hoy planteemos y hagamos depende el presente y futuro de nuestra civilización. Presentamos, lector, entonces, desde nuestras voluntades esta obra «amazorcada» que junta y rejunta nuestros esfuerzos y cavilaciones. Aquí podremos encontrar la interpretación argumentada de nuestra realidad económica sobre la base sólida de un trabajo impecable de investigación empírica y teórica que va a la sazón de un lenguaje cotidiano y diáfano para desenredar nuestras preocupaciones y querencias mundanas. Usted, lector(a), tiene a la mano esta mazorca amasada de miércoles a martes en 2019 que, esperamos, le resulte útil y, a la vez, sabrosamente comprensible.

Esta obra recopila los artículos publicados digitalmente en la Unidad de Análisis y Estudios de Coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador en el 2019, como resultado del conjunto de reflexiones, análisis y evidencia empírica del proyecto de investigación La generación de análisis de coyuntura económica como factor fundamental de la toma de decisiones de política pública, dirigido por Guido Duque, docente investigador de la facultad junto con los investigadores Wilson Flores H. y Jonathan Báez Valencia. El equipo de investigación estuvo conformado por los asistentes Richard Ramírez, Michael Peñafiel y Óscar Jaramillo, estudiantes de la facultad.

Descargue aquí la obra:

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