Deuda externa en Ecuador: Una perspectiva desde la historia económica

Jonathan Báez Valencia

La historia de la deuda externa ecuatoriana tiene varios pasajes. En ellos se muestran varias caras, sin embargo, es posible reducirlas a dos: la soberanía y el servilismo. Este último en más ocasiones de la que deberían tolerarse. En efecto, las cuestiones que giran alrededor de estos acontecimientos permiten observar cómo la memoria debe refrescarse continuamente para impedir que el engaño vuelva a impregnarse en la retina de la sociedad. En los siguientes esbozos de respuestas se trata de resumir algunas preguntas sobre la historia de la deuda externa en Ecuador.

¿Cuándo comienza la república del  Ecuador a endeudarse? (Hay textos que mencionan la deuda inglesa, otros mencionan que la primera deuda fue la que emitió Eloy Alfaro para el ferrocarril)

La deuda de la independencia con Inglaterra inició con el endeudamiento del país alrededor de 1830. No obstante, tras una serie de argucias por los acreedores fue pagada tres veces y finalizada hasta 1970. Ahí se observa las posiciones de los tenedores de bonos desde tiempos inmemoriales. Por lo que Alfaro declara improcedente esta deuda en 1896 y cancela sus pagos, después la recompra al 35% de su valor nominal para adquirir financiamiento en los mercados internacionales. De tal manera que convirtió lo destinado a deuda en bonos para el ferrocarril, una obra de infraestructura fundamental para conectar la Sierra y la Costa en términos económicos.

¿En qué momento el país comienza a tener que recurrir a las renegociaciones de su deuda y qué factores cree que han incidido en la constante necesidad del país de buscar renegociaciones?

Desde la deuda de la independencia, los tenedores de bonos tratan de obtener la mayor rentabilidad de los países acreedores. No obstante, el factor que catapulta este proceso es la necesidad de endeudarse y la misma empieza por los recursos que sostienen los Estados, en el caso de Ecuador los ingresos petroleros y de impuestos, así como el financiamiento interno con operaciones con el Banco Central. De esa manera, el caso del gobierno de Moreno a través de la ley de fomento productivo de agosto 2018 se mermó los ingresos petroleros (cambios a la ley de hidrocarburos) de impuestos (remisiones tributarias) y también cancelaron las operaciones con el Banco Central. Eso conlleva a endeudarse, justificar recortes, despidos. Ese es el primer factor, si primera se tiene a mano mecanismos de soberanía que permiten el accionar del Estado sin recurrir a deuda pues estos deben aplicarse y la deuda se contrae para la inversión en infraestructura, bajo esta premisa la negociación será más llevable por los gobiernos, distinto a si se necesitan recursos inmediatos y que estén condicionados a un conjunto de medidas que en lugar de generar bienestar lo que buscan es garantizar el pago de la deuda.

Parecería que cada vez que se renegocia deuda el Gobierno de turno asegura que el proceso fue un éxito, pero luego se deben buscar nuevos arreglos, ¿cómo solucionar estos problemas?

Si existen problemas de reperfilamientos de deuda lo principal es saber a qué se destinó y en qué condiciones se adquirió esa deuda. De no ser adecuada para el país o transgrede principios constitucionales como principal norma esta debe detenerse. Eso no significa que el país no sea visto como un deudor no adecuado sino una defensa de los intereses de su población. Una de las posibles soluciones en ese aspecto es una auditoría de la deuda.

¿Cuántos procesos de renegociación han marcado hitos en la historia del país y qué impacto han tenido estos procesos en un país que actualmente tiene una deuda insostenible? (Se podría hablar sobre sucretización, bonos brady, bonos global, subasta holandesa y la del ministro Martínez, no sé si se me escapa alguno) 

El hito fundamental marcó el radar de los gobiernos de a quién beneficiar. De esa manera, con Hurtado y la sucretización en 1983 lo que se hizo fue absorber la deuda de privados para ser pagada por el sector público con un monto de perjuicios al Estado ecuatoriano por un monto acumulado de USD 4 462 millones. Desde luego, eso significó que se quitaran recursos para resolver las actividades que el Estado está en la obligación de hacer, sobre todo en lo social con salud y educación. A tal magnitud llegó la deuda que llegó a representar más del 80% del PIB en la década del 90 siendo la más alta la del año 99 que alcanzó el 85,5%. Después en 2008 la deuda fue declarada ilegítima por el gobierno de Correa, lo que se realizó un cese de pagos del 70% de la deuda del Ecuador a través de una prórroga técnica de los Bonos Global 2015. Con esto, junto al crecimiento del PIB del país por la recuperación de la renta petrolera y el aumento del precio de este producto, así como financiamiento interno vía Banco Central del Ecuador significaron que el país bajara la relación deuda total/PIB a menos del 20% entre 2009 y 2011. Finalmente en marzo 2017 la deuda ascendía al 38,2% del PIB por debajo del límite del 40% fijado en la Constitución de 2008. Dicho punto es importante porque en la ley de fomento productivo de agosto 2018 se eliminó este límite en la disposición transitoria décima séptima durante el periodo 2018-2021, así como los mecanismos de financiamiento del Banco Central del Ecuador, por lo que se adquirió deuda a tal punto que, en comparación a años anteriores (cambiaron la metodología) esta alcanza niveles del 56% en relación al PIB a marzo de 2020. Es decir, es la mayor presión de deuda observada en 18 años y sin ninguna obra de infraestructura en el país. En efecto, la deuda no es mala per se, sino comprendiendo su fin, a qué se destina. Una situación que en el gobierno de Moreno no se ha observado a pesar de este elevado endeudamiento y que conduce a la necesidad de realizar una auditoría de la deuda externa y sus destinos.

¿Cuántas veces ha caído en default el Ecuador? ¿Es cierto ese dato que se menciona en el que algunos artículos que señalan que el país nunca ha terminado de pagar una deuda completa? ¿Cómo afecta eso a la imagen del país en los mercados?

En realidad el país era muy cumplido con el pago de la deuda pero a costa de su población. En efecto, se observa que “en 1999 se destinó un 12,9% del PIB al servicio de la deuda mientras que el gasto social apenas recibía un 1,4%” (Acosta, 2002, p. 8). Por otra parte, en el actual gobierno según el Presupuesto General del Estado a 2020 se codificó pagar cerca de USD 7 mil millones de deuda pública y ya se ha devengado el 64% hasta junio. Nos cuestionamos si estos mismos porcentajes se registran para sectores como salud y educación en la actual pandemia. De tal forma que la imagen proyectada del país a los mercados es que está dispuesto a pagar deuda aunque esto implique un sacrificio para la población. La principal imagen de un Estado es a sus habitantes y es la que debería sostenerse.

Bibliografía

Acosta, A. (2002). Ecuador: deuda externa y migración, una relación incestuosa. Buenos Aires: CLACSO.

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