La pandemia del coronavirus hunde a la economía mundial

Isaías Campaña C.

 

A fines de diciembre de 2019 aparece un virus en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en la República de Popular China, la segunda mayor economía del mundo, que en 2019 registró un PIB equivalente a USD 14,1 billones, un PIB per cápita de USD 10.100 (FMI, 2020) y tiene una población de 1.420 millones (UNFPA, 2020).

Según algunos investigadores, el virus pudo originarse porque tradicionalmente grupos de la población se alimentan de animales silvestres como murciélagos o pangolines. El aparecimiento del virus provocó el contagio violento de decenas de miles de ciudadanos chinos que en determinados sectores de la población eran asintomáticos, otros padecían severos síntomas respiratorios y en no pocos casos fallecían, especialmente adultos mayores.

 

El crecimiento exponencial de los infectados, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la denominó COVID-19, provocó el desbordamiento del sistema de salud. Los organismos públicos reaccionaron rápidamente y establecieron una serie de drásticas medidas: se llegó a construir un hospital en una superficie de 25.000 m2, con una capacidad para 1.000 camas en 10 días, se cancelaron vuelos y desplazamientos de trenes, se prohibió la entrada y salida de personas de Wuhan, se impuso el toque de queda, se permitió únicamente a un miembro de la familia salir cada dos días a comprar artículos básicos.

 

Todas las ciudades de la provincia de Hubei fueron bloqueadas. El virus se expandió velozmente a otras provincias y municipios como Guangdong, Zhejiang, Shandong, Shanghái, Beijing, la capital del país, en las cuales también se establecieron drásticas medidas para evitar su expansión. Únicamente en la provincia de Hubei, que fue el epicentro de la propagación del COVID-19, registró 68.135 casos confirmados y 4.512 fallecidos (JHU, 2020).

 

Después de dos meses y medio de reclusión en sus viviendas, los ciudadanos de Wuhan pudieron salir de la ciudad siempre y cuando tenían el “código verde”, una aplicación móvil ampliamente usada, el sistema se conoce como Código de Salud Alipay. Los usuarios se afilian a la aplicación y se les asigna un color verde, amarillo y rojo, de acuerdo a su estado de salud, permitiendo además el rastreo. A pesar que el sistema se considera de vigilancia del Estado, muchos lo consideran una aplicación útil para frenar la expansión del virus (BBC Mundo, 2020).

 

En un mundo globalizado en el comercio, finanzas, economía, transporte, turismo, el coronavirus traspasó las fronteras del gigante asiático para contagiar a los habitantes de Rusia, Corea del Sur, Japón, Taiwán, Hong Kong, Vietnam, Laos, entre otros.

 

El coronavirus golpea letalmente a la Unión Europea

 

En pocas semanas se expandió rápidamente el COVID-19 a varios países que integran la Unión Europa, bloque que, en 2019, registraba un PIB equivalente a USD 18,7 billones.  Los países más golpeados por la pandemia han sido España, Italia, Francia y Alemania. En el primer trimestre de 2020, el PIB cayó un 3,5% respecto del último de 2019. A fines de abril de 2020, el paro laboral alcanzaba a 14,3 millones de desempleados.

 

España, en 2019, registró un PIB de USD 1,4 billones, un PIB per cápita de USD 31.910 y una población de 46,4 millones. El virus ha contaminado a más de 237 mil personas, se ubica en el quinto lugar en el mundo en el ranking de contaminados, y supera los 27.110 muertos. El sistema de salud colapsó. En residencias de ancianos se han visto escenas terror, ciudadanos viviendo junto con los muertos porque no había quienes puedan retirarlos.

 

La pandemia también ha provocado el desplome de la economía y sin duda una mayor tasa de desempleo. En marzo de 2020 tenía una tasa de paro de 14,5%. El gobierno prevé destinar 200 mil millones de euros, 20% de su PIB, para apoyar la economía.

 

Italia, la tercera mayor economía de la Unión Europa, en 2019, tuvo un PIB en valores corrientes de USD 2 billones, un PIB per cápita de USD 34.780 y una población de 59,2 millones. El Estado ha sido uno de los países más afectados por el virus, más de 231.700 casos confirmados, y supera los 33.140 fallecidos, se ubica en el tercer lugar en el mundo.

 

El sistema de salud colapsó por el déficit de camas hospitalarias, respiradores, personal médico, enfermeras, para atender el creciente número de pacientes. Las paralizaciones de las actividades económicas han provocado el hundimiento de la economía y mayores niveles de desempleo. En marzo de 2020 registraba una tasa de paro de 9,3%.

 

Francia, la segunda mayor economía de la Unión Europea, en 2019, registró un PIB equivalente a USD 2,7 billones, un PIB per cápita de USD 43.500 y una población de 65,5 millones. El Estado también ha sido golpeado duramente por la expansión del coronavirus y registra más de 186.360 contaminados y supera los 28.660 fallecidos, ocupa el cuarto lugar en el mundo en decesos. Las paralizaciones de las actividades económicas han provocado el declive de la economía y el aumento del desempleo. En marzo de 2020 la tasa de paro era de 8,4%.

 

La Unión Europea prevé movilizar USD 25 mil millones de euros para garantizar el funcionamiento de los sistemas sanitarios, la liquidez de las pequeñas y medianas empresas y evitar el deterioro de los mercados laborales (El País, 2020). Los países que integran la Unión Europea son estados desarrollados, en los procesos productivos utilizan altos niveles tecnológicos. Sin embargo, la pandemia ha desbordado los sistemas sanitarios y ha provocado el hundimiento de la mayor parte de las economías.

 

El batacazo de la pandemia en la mayor economía del mundo

 

Estados Unidos, en 2019, registró un PIB equivalente a USD 21,4 billones, la mayor economía del mundo, un PIB per cápita de USD 65.060 y tiene una población de 329 millones.

 

Al segundo día que se dio a conocer el primer caso de coronavirus en Estados Unidos, Donald Trump dijo: “Es solo una persona que vino de China y lo tenemos bajo control. Todo va a estar bien”. El presidente era renuente a adoptar medidas drásticas contra la pandemia del coronavirus, pero los gobernadores de varios estados empezaron a establecer cuarentenas para contener su propagación.

 

Estados Unidos registra más de 1,7 millones de casos confirmados y supera los 101.190 fallecidos, primero en el mundo en el ranking de decesos. El epicentro del contagio y muertos se localizó en la ciudad de Nueva York, por su alto número se abrieron fosas comunes. Las residencias de personas de la tercera edad se convirtieron en “casas de terror” por las condiciones deplorables y por el elevado número de fallecidos. Su sistema de salud se vio desbordado por la cantidad de pacientes, falta de infraestructura hospitalaria, mascarillas, respiradores, médicos, enfermeras. En el Central Park de Nueva York se levantó un hospital de campaña para atender la creciente demanda de los pacientes.  

 

La paralización de las actividades económicas ha provocado el desempleo de 40 millones de trabajadores a fines de mayo, en su mayor parte latinos y afro-estadounidenses. Trump conjuntamente con las dos cámaras del Congreso aprobaron un paquete de medidas por un valor de 2,2 billones de dólares, el mayor en la historia del país, para contener los efectos económicos y sociales del virus.

 

El paquete incluye USD 500 mil millones dedicados a una ayuda de USD 1.200 para los estadounidenses que ganen menos de USD 99.000 al año, soporte a las grandes empresas 500 mil millones, préstamos para las pequeñas empresas y organizaciones sin ánimo de lucro 349 mil millones, subsidios a los desempleados 250 mil millones y se distribuyen en ayudas para los estados, hospitales, el sector educativo y de transporte 392 mil millones (France 24, 2020).

 

En varias ciudades de Estados Unidos crecieron las protestas de supremacistas blancos y de la extrema derecha, que apoyan al presidente Donald Trump, en contra del confinamiento y los gobernadores que tomaron las decisiones.

 

En una multitudinaria protesta en Michigan, incluso con rifles de asalto, exigían “libertad”; el mandatario tuiteó “¡Liberen Michigan!”. Luego se realizaron movilizaciones en Kentucky, Carolina del Norte, Ohio, Indiana, Maryland, exigiendo poner punto final a las restricciones y que se reabra cuanto antes la economía.

 

El Gobierno norteamericano se alineado con la teoría económica darwinista, según la cual en una sociedad capitalista con mínima regulación y de libre mercado en la lucha por el poder triunfan los más fuertes, más dotados, más hábiles, frente a los débiles que simplemente sucumben. La recesión de la economía y los históricos niveles de desempleo ponen cuesta arriba la reelección presidencial del actual mandatario en noviembre de 2020.

 

La pandemia se ensaña con la población más pobre en América Latina

 

Si en los estados desarrollados los efectos el virus han sido catastróficos, en los países en vías de desarrollo va a golpear con mayor dureza por la debilidad de los sistemas sanitarios, del desarrollo tecnológico y de sus economías. En América Latina, los países que registran el mayor número de contagiados por el virus son Brasil, Perú, Chile, México, Ecuador, entre otros.

 

Brasil, es uno de los países más desarrollados de América Latina, en 2019, tuvo un PIB en valores corrientes de USD 1,8 billones, un PIB per cápita de USD 9.160 y una población de más de 212 millones.

 

Se estima que en los sectores más vulnerables de la población como los que habitan en las favelas, el virus podría provocar efectos devastadores. El presidente Jair Bolsonaro manifestó que no hay razón para confinar a la población puesto que “es apenas una pequeña gripe”.  Sin embargo, la mayor economía de América Latina registra más de 411.820 casos confirmados, se ubica en segundo lugar en el mundo de contagiados, y supera los 25.590 fallecidos.

 

Brasil tiene una tasa de desempleo del 11%, equivalente a 12 millones de personas sin trabajo. El Gobierno prevé inyectar USD 29.000 millones en la economía a fin de paliar los impactos de la pandemia del coronavirus.

 

En un acto multitudinario realizado en Brasilia favorable a un golpe de Estado y en contra del confinamiento de la población, el presidente Bolsorano manifestó a sus partidarios “Nosotros no queremos negociar nada. Queremos acción por Brasil”, con lo cual daba alas a la intervención militar (El País, 2020).

 

Perú, en 2019, registra un PIB equivalente a USD 239.220 millones, un PIB per cápita de USD 7.360 y tiene una población cercana a los 33 millones. El vecino del sur movilizó tanques de guerra y vehículos blindados en la frontera con Ecuador para contener el ingreso de personas contaminadas de COVID-19. Sin embargo, el número de casos confirmados de coronavirus supera las 135.900 personas, se ubica en el segundo lugar en América Latina, y registra 3.983 fallecidos. El Gobierno alista un plan económico de más de USD 25.000 millones para mitigar el impacto de la crisis del virus letal.

 

¿Guayaquil, epicentro de la pandemia en América Latina?

 

Desde el año 2015, Ecuador registra una economía estancada. Las políticas económicas ejecutadas por el “Gobierno de todos” se han orientado a la reducción de las inversiones y del gasto público, incluido el sistema de salud. En 2019, registró un PIB nominal de USD 107.910 millones, un PIB per cápita de USD 6.280 y una población de más de 17 millones.

 

La paciente cero, una ecuatoriana residente en España retornó a Ecuador el 14 de febrero, a los dos días presentó problemas respiratorios y fiebre, después de dos semanas se confirmó que dio positivo al coronavirus, permaneció varios días en terapia intensiva, pero falleció. En el país no había test para realizar exámenes a las personas que estuvieron alrededor de ella.

 

Pese a la restricción que impuso el Gobierno Nacional sobre los eventos de concentración masiva en Guayaquil y Babahoyo por la confirmación de varios casos positivos del COVID-19, la ministra de Gobierno informó que se cancelaba la prohibición de eventos masivos en Guayaquil por lo que se dio luz verde a que se juegue con público el partido entre Barcelona e Independiente del Valle por el Grupo A de la Copa de los Libertadores, asistieron alrededor de 20 mil personas. Este evento deportivo presuntamente provocó la contaminación de cientos de personas en el puerto principal.

 

En los suburbios de la ciudad de Guayaquil mucha gente vive del día a día, habitan en casas con techos de zinc y paredes de caña, sin alcantarillado y agua potable, comparten las habitaciones con varias personas, en estas condiciones es difícil que puedan acatar la cuarentena. A pesar de las restricciones impuestas por las autoridades nacionales y seccionales, en el Guasmo, al sur de Guayaquil, los ciudadanos salían masivamente a pie y/o en vehículos a vender o comprar productos básicos.

 

Sin una adecuada infraestructura hospitalaria para atender la creciente demanda de pacientes, con déficit de personal médico, enfermeras, insumos indispensables, el número de contagiados en el puerto principal creció en forma exponencial.

 

La provincia de Guayas, al 28 de mayo, registra 13.925 casos confirmados de coronavirus, equivalente al 47,2% del total nacional, y 1.397 fallecidos (MSP, 2020). Sin embargo, en los primeros 15 días de abril se registraron 6.703 decesos, en la que normalmente había 1.000 defunciones por quincena, por lo que 5.703 fallecidos estuvieron relacionados con el virus. La provincia del Guayas, en el mes de abril, se convirtió en el epicentro de la pandemia en América Latina, llegó a superar a países como Argentina, Panamá, Bolivia, Honduras, entre otros.

 

Los datos reportados por las autoridades no reflejaban lo que sucedía en la ciudad de Guayaquil por la falta de test para confirmar el fallecimiento de las personas por el COVID-19. Como si fuese una película de terror, decenas de cadáveres aparecieron en las calles del puerto principal. El coronavirus se ha ensañado con los sectores más pobres y vulnerables de la población.

 

En el Distrito Metropolitano de Quito hay miles de personas desempleadas, informales, inmigrantes que viven en condiciones precarias, en habitaciones que comparten entre cuatro y seis personas, mientras que ciudadanos de ingresos altos viven y/o se han desplazado a los valles para pasar la cuarentena en casas amplias y confortables. Por consiguiente, las condiciones de confinamiento son sustancialmente diferentes.

 

En el Mercado Mayorista, al sur de la capital, cientos de personas rompieron las barreras impuestas por personal del Municipio y las fuerzas de seguridad que nuevamente fueron desbordadas. El 10 abril, una feria libre funcionó sin ninguna restricción en el barrio San Martín de Porras al sur oriente de Quito, en el sector no hubo la presencia de agentes metropolitanos ni policías ni militares (El Comercio, 2020).

 

Según los datos oficiales, Ecuador, al 28 de mayo, tiene más de 38.470 casos confirmados de coronavirus, se ubica en la vigésima cuarta posición en el ranking de 188 países contaminados, y registra 3.313 fallecidos. Los datos oficiales también incluyen 2.136 decesos probables por COVID-19, es decir, que totalizarían 5.449 fallecidos. Al relacionar el número de contagiados con el tamaño de la población, Ecuador se ubica en el primer lugar en América Latina en términos per cápita. 

 

Los datos oficiales que se han publicado han sido contradictorios, no reflejan los que está sucediendo en el país. Según The New York Times, 23 de abril de 2020, “La pandemia ha dejado una cifra de fallecimientos en Ecuador que es al menos 15 veces más alta que la cantidad oficial reportada por el gobierno”.

 

Ecuador requiere un nuevo modelo de desarrollo

 

Una de las economías más frágiles de América Latina es la de Ecuador que, en 2019, oficialmente registró una tasa negativa de crecimiento de -0.1%, indicador poco confiable, abultada deuda pública, escasas reservas internacionales de libre disponibilidad, alto déficit fiscal y balanza de pagos. Según el FMI, Ecuador será una de las economías más golpeadas en la región por la pandemia del coronavirus, se contraerá en este año -6,3%.

 

El hundimiento de la economía causado por el coronavirus va a ser devastador, dependiendo del tiempo que dure el confinamiento de la población, se profundizará aún más la recesión económica, aumentará los niveles de desempleo y subempleo, así como los indicadores de pobreza y extrema pobreza. En medio de esta dramática situación, el Ministerio de Finanzas estableció que los funcionarios con contratos de servicios ocasionales y con nombramientos provisionales programados hasta marzo de 2020 serán desvinculados.

 

Según Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, cerca de 150.000 desafiliaciones al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se ha registrado hasta mediados de mayo, lo que significa menores aportes a la Institución.  En el presupuesto de 2020, el Estado proyecta transferir únicamente el 28% de los USD 1.500 millones para las pensiones de jubilación que la Corte Constitucional restituyó en marzo de 2018, así como la abultada deuda patronal, de alrededor USD 1.000 millones, hechos que podrían dificultar el pago de pensiones en el corto plazo.

 

Las políticas de austeridad fiscal que han impuesto las élites empresariales en el “Gobierno de todos”, en los últimos años, a través de desenrolamientos de empleados y trabajadores, mínimas inversiones públicas y gasto social, remisiones tributarias, eliminación de impuestos, agresivo endeudamiento público, empañado con reiterados actos de corrupción, lo están llevando al país al filo del abismo, que pone en riesgo el sistema de la dolarización, que de darse provocaría conflictos sociales de impredecibles consecuencias.

 

Frente a la penuria de recursos fiscales el “Gobierno de todos” no ha evidenciado que haya tomado acciones establecidas en el Código Orgánico Tributario para recaudar las deudas millonarias que tienen las grandes empresas y las personas naturales de altos ingresos con el Servicio de Rentas Internas (SRI). Con corte 28 de mayo de 2020, únicamente el Top 500 deudas en firme ascienden a USD 1.492 millones y el Top 500 deudas impugnadas USD 1.252 millones.

 

Los grupos económicos y personas naturales que tienen sus capitales depositados en paraísos fiscales deberían repatriarlos para reactivar sus propias empresas, mantener a sus empleados y trabajadores y por un compromiso moral y social con el país.

 

Ecuador no puede seguir con el mismo modelo de desarrollo, basado exclusivamente en la explotación de bienes del sector primario de la economía, esto es, producción de petróleo, minería y productos agrícolas. En más de cincuenta años, el país sigue anclado a la variación de los precios del petróleo en los mercados internacionales que se caracterizan por su volatilidad.

 

El Ejecutivo se comprometió con el FMI a reducir el tamaño del Estado en la economía, a través de políticas liberales, que han sido un verdadero desastre para el país, por lo que se podría esperar que en las próximas elecciones un nuevo gobierno de un giro a las políticas públicas y promueva una activa participación del Estado orientada a la diversificación de la economía y a generar un mayor valor agregado.

 

En esa línea, se debe fomentar determinados sectores del aparato productivo, donde el país tenga fortalezas y oportunidades para desarrollarse como el sector turístico, construcción, industria pesquera, refinación de petróleo, que demandarían gran cantidad de mano de obra.  

 

La industria de atún se desarrolló significativamente en los últimos 45 años, pasó de tener una decena de embarcaciones y dos plantas a 115 barcos y 18 plantas procesadoras, en las ciudades de Manta, Guayaquil y Posorja, generan empleo a 30.000 personas, el 80% de la producción se exporta, por un valor de USD 1.600 millones (El País, 2020).

 

Ecuador “…es un gigante de referencia mundial en el sector del atún que compite de tú a tú con la expansiva industria asiática. Es el segundo exportador del mundo de conserva atuneras solo por detrás de Tailandia; y su flota pesquera está entre las seis primeras en cuanto a capturas” (Ibídem).

 

La industria pesquera también incluye la sardina y la fabricación de harinas de pescado que sirve de alimento para animales. Las tres ramas conforman una flota de más de 300 embarcaciones y 129 plantas procesadoras. En 2019, las exportaciones de bienes industrializados como productos del mar y harina de pescado alcanzaron cerca de USD 1.300 millones (BCE, 2020).

 

El desarrollo de la industria pesquera puede servir como punto de referencia para promover otros sectores de la economía. Es absurdo seguir exportando crudo, sin generar mayor valor agregado, al 20 de abril, el barril de petróleo marcador WTI que sirve de referencia al ecuatoriano se llegó a cotizar en negativo por primera vez en la historia, -USD 37, en los mercados internacionales, por lo que por sentido común se debería construir nuevas refinerías.

 

Ecuador tiene el potencial para desarrollar el sector turístico por su biodiversidad, la avenida de los volcanes, recursos hídricos, playas, centros históricos, variedad de culturas, Islas Galápagos, pero se requiere una adecuada infraestructura, reubicación de ventas ambulantes, reducir drásticamente la contaminación ambiental y visual, mantener las ciudades limpias, entre otras.

 

En contracorriente a la propuesta de los gremios empresariales, se debería convocar a un concurso internacional para que únicamente firmas especializadas administren las empresas estratégicas del Estado, esto es, empleando la misma modalidad que se hizo con el Banco del Pacífico, para que se vuelvan eficientes, competitivas y generen mayores excedentes económicos.

 

Bibliografía:

 

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