El impacto de la pandemia COVID 19 en la economía ecuatoriana (producción, comercio, inversiones, empleo)

Wilson Flores H.[1]

I

El mundo enfrenta una nueva crisis, que por sus características y los impactos causados es calificada como peor que la Gran Depresión de los años 30´s y aún mayor que la Gran Recesión de 2008. De acuerdo con autores como Torres (2020)[2] “La nueva crisis mundial, ya no se presenta en el sistema financiero como fue la de 2008, sino que está en el mercado de bienes y servicios”, se entendería de lo anotado, que esta situación no solo está causada por una escasez de demanda, asociada en gran medida, a la erosión crónica del salario real, sino que es una crisis de oferta, agravada por la guerra comercial entre las grandes potencias, por un lado, y, por otro, por los efectos, que en el mundo del trabajo, comienza a producirla revolución digital, más conocida como revolución 4.0. Se suma a todo esto, el cambio climático, la crisis energética, y, a inicios del presente año 2020, la pandemia provocada por el coronavirus (SARS-CoV-2) y la enfermedad más letal que transmite, la neumonía COVID-19, que, en el marco del funcionamiento de la economía, actúa, no como factor externo, sino como un agente acelerador de la crisis.

América Latina, por sus propias condiciones en la economía internacional, también recibe, con mucha fuerza, el impacto de esta nueva crisis. De acuerdo con la CEPAL, en su Informe Especial “Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación”[3] de abril de 2020, pondera la situación para el corto y el mediano plazo en la región, y encuentra que las estimaciones de la producción y el empleo durante el presente año (corto plazo) acusan una importante caída que condiciona inevitablemente las formas y medidas con las que las economías deberán aprestarse para volver a una “nueva normalidad” que significa que “ese regreso no será y no debe ser una vuelta a la situación existente antes de la pandemia” (CEPAL,2020). Se verá, entonces, que en el mediano plazo los gobiernos se verán obligados a implementar una serie de cambios estructurales en la organización de la producción, que, sin duda, impactará de manera irreversible en el mundo del trabajo, sobre todo en aquellos aspectos relativos a la estructura laboral y el bienestar de las clases trabajadoras[4].

II

En el caso ecuatoriano, la pandemia de COVID-19 estalla en un momento en el que la economía venía experimentando un serio descalabro, con claros signos recesivos (estancamiento)[5] que se van a empeorar con la emergencia sanitaria que, al igual que en todos los países, dispara el problema y lo amplifica, configurando, así, una crisis atípica, no vivida anteriormente en el país.  Para el 2020, el FMI estima una contracción de -5,2% en la economía ecuatoriana, mientras que, para la CEPAL, su proyección de crecimiento es del      -6,5%. El Ecuador combinaría estos signos recesivos con ocasionales episodios de  deflación[6], fenómeno que opera como un síntoma evidente de la contracción de la demanda.

El Ecuador es un país, cuyo crecimiento económico, durante los 10 años del gobierno de Rafael Correa, estuvo fuertemente correlacionado con el gasto público y, particularmente, con el precio del petróleo. (PUCE, 2020)[7]. Pero sobre todo a la recuperación de la renta petrolera, misma que el gobierno de Moreno desmanteló con la ley de fomento productivo[8]. Hoy se observa que el precio del crudo ha sufrido una importante caída en sus mercados habituales, provocando que las arcas del Estado reciban cada vez menos recursos. En cadena nacional de radio y TV el presidente Lenin Moreno señaló que “de continuar esta tendencia el país tendría al año una pérdida acumulada de 2900 millones de dólares”.[9]  La extrema volatilidad del precio del crudo provoca una nueva  apreciación del dólar y por lo tanto el encarecimiento de los productos, tornando al país en poco competitivo en el comercio internacional.

La recesión que vivimos tiene su origen en una falta de liquidez que se atribuye en gran parte a las decisiones fiscalistas, tomadas por el gobierno, que están totalmente apegadas al recetario fundamentalista del FMI y al peso que va alcanzando una creciente fuga de capitales que se produce a partir de la expedición de la ley de Fomento Productivo de agosto de 2008. De acuerdo con el Asambleísta Pabel Muñoz[10] “2600 millones de dólares ingresaron a la economía en el año 2019, a través del sector público, y 2100 han salido del país vía operaciones del sector privado”, se destaca también que una apreciable cantidad de esos recursos se encontraría en jurisdicciones offshore y otros paraísos fiscales. Una saludable medida constituiría la repatriación de esos capitales, para con ello hacer una importante inyección de los recursos que se requieren.

El Banco Central está en condiciones de hacer un sobregiro a las cuentas del Ministerio de Finanzas, sin que esta operación, afecte en lo absoluto a la reserva internacional, no obstante, una postura neoliberal dogmática se opone a ello, así como a otras medidas que, según sus voceros, pondrían en riesgo a la economía. Todo esto se desarrolla en un marco, en el que no queda duda de que la economía lo que necesita es liquidez, problema que debe ser resuelto de forma inmediata.

La solución no pasa entonces por la aplicación de impuestos al trabajo, sino en la insistencia de que los estratos de más altos ingresos deben participar más, así como exigir a las agencias de cooperación hacer más laxas las condiciones de otorgamiento de créditos y eventualmente considerar la condonación de ciertas deudas. Business Insider sostiene que el FMI difunde en estos días la recomendación de gravar la riqueza como una forma de conseguir liquidez y enfrentar la emergencia sanitaria.[11] El SRI, registra deudas en firme, es decir que se pueden cobrar inmediatamente a las empresas que no quieren pagar, por 1616 millones de dólares, cifra que rebasa en mucho a los apenas 900 millones que se alcanzarían de las deducciones que forzosamente se harán a las clases trabajadoras.

Antes de volverse el país latinoamericano con mayor número de contagios y de muertes per cápita por la COVID 19, el Ecuador enfrentaba las secuelas del levantamiento popular de octubre de 2019, el gobierno, para garantizarse los desembolsos del FMI y ante el fracaso de hacerlo en octubre por la presión popular, optó por retirar el Decreto Nº 883 hasta enero, en el que cambia de estrategia al anunciar medidas que incluían el aumento de impuestos a la compra de vehículos, la retención de una parte del sueldo de los empleados públicos y una disminución en la inversión pública, que afectó sensiblemente al sector salud.

En este entorno, intentando reducir el déficit fiscal, el país y el gobierno se encontraron con la propagación de la COVID 19 y la guerra de precios del petróleo que, sin duda, han provocado una enorme afectación a la balanza comercial  y, obviamente, a la dolarización. A esto, hay que añadir que a pesar de la cancelación que se hizo de los 320 millones de dólares de los Bonos Soberanos[12], el riesgo país -que mide las probabilidades de que un país caiga en default-  se encuentra, hasta el 24 de abril, en los 5497 puntos básicos (Revista Gestión, 2020)[13], y al parecer seguirá subiendo.

Cabe mencionar a continuación, la situación actual del sector financiero. De acuerdo con Asobanca[14] el sistema bancario ecuatoriano finalizó 2019 con los siguientes registros, que dan cuenta de su creciente vitalidad:

… un saldo de USD 30.029 millones en su cartera bruta, la cual mostró una tasa de crecimiento de 9,9% con respecto a diciembre de 2018. Este es el valor histórico más alto registrado en el saldo de cartera. Por otro lado, el valor de los depósitos totales que contabilizan a los depósitos monetarios, de ahorro y a plazo mostró un saldo de 31.599 millones, lo cual corresponde a un crecimiento anual de 8,3%. El indicador de rentabilidad sobre patrimonio en 2019 fue de 13,9%, es decir 0,3 puntos porcentuales más que en 2018.

 

III

Para el Ecuador, el sector externo es de vital importancia en la medida de su contribución al PIB, al desarrollo tecnológico y a la diversificación de productos tradicionales y no tradicionales, que tiene un peso específico para mantener una balanza comercial positiva.

Las deficiencias en este sector vienen dadas históricamente por las características del mercado interno y por la exportación básicamente de productos primarios, sumado a esto la dependencia del precio del petróleo y al hecho de que, no obstante, lo que se diga, el Ecuador es productor marginal de crudo y debiera centrarse en el diseño estratégico de un modelo de economía pos petrolero.

La guerra comercial entre China y EEUU ha puesto en riesgo el comercio internacional basado en bloques económicos, vigente desde la década de los 80´s, y se sospecha que el peligro subsecuente que se desprende de los reveses de la Globalización económica, será un resurgir del concepto “regionalización de la economía” que podría afectar seriamente a las experiencias de integración, poniendo al mundo de cara a una mutación del capitalismo hacia otras características, que revelarían la capacidad que tiene este sistema para adaptarse a condiciones diversas que le permiten reflotar en contextos de crisis.

IV

El FMI se constituye en uno de los actores claves de la crisis política y económica que vive el Ecuador. En una entrevista con BBC Mundo[15] el economista Mark Alan Weisbrot[16] señala que “El acuerdo con el FMI provocará una reducción en el crecimiento, mayor desempleo y mayor inestabilidad macroeconómica”, debido a que la pretensión de Moreno de reducir el déficit fiscal ahorrando 1500 millones de dólares para cumplir con el acuerdo firmado con el FMI en marzo de 2019 “proyecta que Ecuador sufrirá una recesión este año”, es decir, ahora, en el 2020.

 

Según Weisbrot, las condicionalidades del FMI apremian al Ecuador a eliminar un conjunto de políticas (económicas y sociales) que a lo largo de los últimos años “han tenido mucho éxito” en estimular el crecimiento económico y reducir la desigualdad, bajando la pobreza 38% y la extrema pobreza 47%. La estrategia del Fondo, según el experto, equivale a mantener un alto desempleo y reducir los salarios para que la economía ecuatoriana se vuelva más competitiva en el ámbito internacional.

 

La reestructuración de la deuda con el FMI y otros multilaterales es inevitable y siempre en los términos que favorezcan al país y eviten que se caiga en default. Insistir en la necesidad de la emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG) para garantizar la liquidez suficiente para enfrentar la emergencia sanitaria y prepararse para una segunda ola de la COVID 19,  que está prevista para los próximos meses. Caso contrario, en el escenario de la emergencia sanitaria y la recesión, la deuda se volverá insostenible como lo demostraría el Coeficiente de Blanchard, referido en el estudio efectuado por la Facultad de Economía de la PUCE (PUCE, 2020), lo cual deberá conllevar a un reordenamiento de la economía, propiciando una política fiscal expansiva con medidas de orden progresivo, que implica gravar a los patrimonios antes que a los salarios.

 

V

El INEC, registra en sus boletines periódicos[17] que el empleo adecuado en el Ecuador disminuyó al pasar de 40,6% en diciembre 2018 a 38,8% en el mismo mes de 2019, considerando que esta es la tasa más baja que se presenta en un cierre de año desde 2007, es decir, de cada 10 personas que buscan empleo apenas lo consiguen 4. Los otros seis o no lo consiguen, o lo consiguen pero de bajos ingresos. Eso podría atarse con el problema deflacionario señalado precedentemente como fenómeno incidental en la demanda. El empleo no adecuado, por su parte, se incrementó al pasar de 55,3% a 56,7% entre diciembre 2018 y diciembre 2019. Dentro del empleo no adecuado, la categoría subempleo por insuficiencia de trabajo, es la que exhibe mayor aumento que las otras categorías, pasando de 13,4% a 14,7% entre diciembre de 2018 y 2019. La tasa de desempleo cerró diciembre de 2019 en 3,8%, es decir 0,1 puntos porcentuales con relación al mismo periodo de 2018.

Este panorama -poco halagador- se comienza a agudizar en el entorno de la emergencia sanitaria, poniendo de manifiesto los efectos, por caso, en la razón consumo/empleo ya que esta depende en gran medida de la sobrevivencia de pequeñas y medianas empresas, sin dejar por fuera a los trabajadores autónomos y los que se encuentran en la informalidad, que sin liquidez tenderán a quebrar. Conforme a declaraciones públicas de dirigentes de los gremios empresariales, una empresa ecuatoriana tipo puede sobrevivir 37 días, en promedio. De allí la necesidad de reestructurar sus deudas y priorizarlas como sujetos emergentes de crédito preferencial para el sistema financiero. Se van a producir cambios sustanciales en los patrones de consumo de la población, lo cual impactará en actividades como el turismo, la compra de suntuarios, vehículos, así como reducciones en comer en restaurantes, cafeterías, cines y otras actividades de entretenimiento, a la vez que se va a privilegiar el gasto en alimentación y en salud.[18]

El Observatorio de Políticas Económicas y Sociales de Guayaquil, en una publicación de abril 3 de 2020[19], sostiene que “La caída del PIB, sin ningún tipo de medidas, podría estar entre las peores de nuestra historia” y que conseguiría, de hecho, convertir al empleo formal en el “gran perdedor” de la crisis, puesto que se pondrían en riesgo de ser destruidos 500000 puestos d trabajo. Estimación realizada sobre la base de un modelo que incorpora una curva de Phillips (relación entre el desempleo y la inflación)  y una Ley de Okun (relación existente entre la tasa de crecimiento y la tasa de desempleo).

El incremento del desempleo que coincide con las medidas de austeridad que el gobierno se comprometió a implantar, al aceptar las condicionalidades del FMI, requiere de una política que evite utilizar -como salida creativa- la precarización del trabajo y la implementación de una estrategia biopolítica, que a decir de Foucault “… El  control de la sociedad no se hace solo desde la ideología y la consciencia, sino desde el control del cuerpo de los individuos, por ello la medicina es una estrategia biopolítica” (Foucault, 1974)[20]

El problema no son los trabajadores en este proceso, son víctimas de una circunstancialidad que ya se venía gestando y que está originada en una errática política fiscalista y de austeridad que ha provocado las secuelas que se constatan día a día: colapso del sector salud, impactos negativos en el sector educación, contracción de la demanda agregada como resultado del desempleo y por las políticas que han favorecido grandemente a los sectores de más altos ingresos de la sociedad ecuatoriana.

 

VI

Una recesión sin precedentes requiere medidas de la misma naturaleza, que busquen un equilibrio entre minimizar las muertes ocasionadas por la pandemia y, al mismo tiempo, limitar los efectos económicos adversos que afectarán gravemente la vida de las personas en el futuro.Medidas fiscales contractivas, como las esgrimidas, a veces hasta de manera obstinada por el régimen y por ciertos economistas, de reconocida tendencia ideológica, podrían empeorar el problema

Persistir en la aplicación de medidas conservadoras, de corte neoclásico como aquellas de reducir salarios o destruir empleos, comprueba que no se está recordando lo que ha sucedido en crisis anteriores, por ejemplo, en la Gran Depresión, estas medidas fracasaron rotundamente y fue Keynes el que demostró que una buena política fiscal tiene que ser, necesariamente, contracíclica y que el empleo, que origina el consumo de las familias, es la fuente que estimula la inversión productiva. No se trata, entonces, de mantener la tasa de ganancia a toda costa, poniendo en riesgo la vida de los que la crean.  

De allí que el llamado que realiza el Observatorio de Política Económica y Social de Guayaquil, al expresar queEl aplanamiento de la curva, sin políticas sociales y macroeconómicas que lo acompañen, también tiene graves repercusiones sobre la economía y la vida de las personas…” además de pertinente, se trueca en un imperativo ético en medio de la situación tan delicada que afrontamos.

 

Quito D.M. mayo de 2020

[1] Docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador. wsflores@uce.edu.ec

[2] Torres López, Juan (2020). CORONAVIRUS Y ECONOMÍA…Edición gratuita. Universidad de Sevilla, España.

[3]CEPAL (2020). Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación. www.cepal.org

[4] Ahora mismo, 28 de abril, el Ministerio de Trabajo ha emitido la Resolución Nro. MTD-2020-022, donde señala “Art. 1.- Determinar que la enfermedad del coronavirus (COVID-19) no constituye un accidente de trabajo ni una enfermedad profesional (…)”  Frente a las reacciones de la ciudadanía el ministerio está haciendo rectificaciones.

[5] El Banco Central, en sus previsiones para el año 2020, aseguraba la recuperación del crecimiento de la economía ecuatoriana, al pronosticar una modesta variación del 0,69% respecto del año 2019, alcanzando un PIB constante de 72309 millones de dólares y un PIB nominal de 109667 millones de dólares.

[6] Para el ex ministro de Economía Fausto Ortiz, la situación podría desencadenar un escenario que él llama “estandeflación” definir como “situación de estancamiento económico con deflación (inflación negativa) y empobrecimiento económico general”.

[7] Boletín de coyuntura 2020-01(abril 3, 2020), documento para discusión

[9] https://www.Spanish.xinhuanet.com  (consultado en abril 20, 2020).

[10] Debate parlamentario sobre la LEY ORGÁNICA DE APOYO HUMANITARIO PARA COMBATIR LA CRISIS SANITARIA DERIVADA DEL COVID 19. (efectuado en abril 23, 2020)

[11] www.businessinsider.es/coronavirus-fmi-

[12] En estos días circuló la noticia dada desde el BCE que el total pagado llegó a la suma de 791 millones de dólares. https://twitter.com/dolarizacionEc/status/1258372649073307649?s=20

[13] www.revistagestion.ec/economia-y-finanzas-analisis/el riesgo las deudas y la política no dan respiro a las finanzas nacionales

[14] Asobanca (2020). Boletín macroeconómico. www.asobanca.org.ec (consulta efectuada en abril 18, 2020)

[15] www.bbc.com/mundo/noticias-49978717  (consulta efectuada en abril 16, 2020).

[16] Codirector del Centro de Investigación Económica y Política, Washington D.C. https://en.m.wikipedia.org > wiki (consulta efectuada en abril 20, 2020).

[17] INEC, Boletín estadístico… https://www.ecuadorencifras.gob.ec/empleo-diciembre-2019/

[18] Orellana, José X (2020). Ecuador: Después de la Primer Ola del COVID-19 TODO HA CAMBIADO. Presentación a la CBEI. Guayaquil

[19] Observatorio de Políticas Económicas y Sociales (2020). La Economía al servicio de las Políticas de Salud: Aplanar la Curva del Covid-19. Una propuesta para hacer viable una cuarentena absoluta en el Ecuador. Paper (PDF). Guayaquil.

[20] Foucault, Michael (1974) “La naissance de la médecine sociale” Segunda conferencia del curso de medicina Social de la Universidad de Río de Janeiro. Brasil

 

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