Resistencia contra el cambio climático y la megaminería: prioridad de las luchas sociales en el ecuador y el mundo

Bayardo Tobar

 

La decisión de la Corte Constitucional de negar el pedido de consulta en la provincia del Azuay para impedir la minería a gran escala “es una decisión política, no jurídica” declaró en Contacto Directo el líder indígena Salvador Quishpe(20.09.2019). Y está en lo correcto. Con tal resolución se pretende convertir el interés privado de las transnacionales mineras, chinas, australianas y canadienses en interés púbico; se trata  de anteponer la codicia del capital a la naturaleza y la vida.

No se trata de escoger entre minería legal e ilegal, porque la llamada “legal” es producto de una sistemática violación de la Constitución. Los gobiernos de Rafael Correa Delgado y Lenín Moreno Garcés, impuesto por el primero, entregaron en concesión miles de hectáreas del territorio nacional a empresas transnacionales SIN CUMPLIR  con los requisitos de consulta previa a las comunidades y de obtención de licencia ambiental, para luego convertir esa ilegalidad en un hecho consumado a partir del cual se impone la explotación minera a cielo abierto con sus efectos negativos e irreversibles en la flora, la fauna y los seres humanos: destrucción de fuentes de agua, vertientes, contaminación del suelo, ríos.

No se trata tampoco de elegir entre pequeña minería (artesanal y “anti técnica”) y la gran minería (con “tecnología de punta” que minimiza-no elimina-el impacto ambiental), porque provocan los mismos efectos perversos aunque con diferencias de escala que, siendo importantes, se tornan irrelevantes frente al problema de fondo: un modelo de economía y sociedad que no puede seguir sustentándose en el consumo y el crecimiento sin límites. “La mentalidad cientificista ha ido aceptando la idea de que lo técnicamente realizable es moralmente admisible. Nada más falso. Es un principio colonizador que nos obliga a ser profundamente críticos y a alentar un pensamiento, una política, una educación, un estilo de vida y una espiritualidad diferentes, basados en la dignidad del hombre y en un concepto humano de desarrollo. Hay que superar el mito del crecimiento ilimitado”. (Parece un texto propio del pensamiento radical de izquierda, pero no, pertenece a la Red Nacional Pastoral Ecológica citado por el Obispo de Riobamba, Julio Parrilla,  en su artículo intitulado: Responsabilidad Ecológica. El Comercio, 17.06.2018)

No se trata, finalmente, de una alternativa para fortalecer las finanzas públicas, superar la crisis, alcanzar el desarrollo y superar la pobreza. La historia demuestra que todo auge económico sustentado en la explotación de los recursos naturales, agrícolas o mineros, ha servido, transitoriamente, para aliviar las cuentas fiscales y, principalmente, para enriquecer a un puñado de empresarios privados y funcionarios públicos; para agravar la desigualdad socio económica y reproducir la situación de pobreza de millones de ecuatorianos. Vg. el petróleo. En la revista Enfoque, No. 20, de Agosto 22 del 2019, que circula con la revista Vistazo, se incluye un reportaje bajo el título “Nuevo Impulso Minero” que incluye un cuadro con las proyecciones de impuestos que generaría la actividad minera en el período 2017-2021:  1.326 millones de dólares en 5 años, vale decir 265.2 millones de dólares por año, una cifra ridícula para el tamaño del déficit fiscal; obtenida a través de un daño ambiental y en vidas humanas incalculable en términos monetarios.

La megaminería, por tanto, no se justifica ni legal, ni técnica ni económicamente. Como bien lo ha recordado Salvador Quishpe es un asunto político que enfrenta  a dos fuerzas opuestas: los defensores del capital y los defensores de la naturaleza y la vida en el planeta.

Del lado de los defensores de la megaminería se encuentran los que reniegan del cambio climático, los países más poderosos del planeta y las transnacionales mineras. En la resistencia, el liderazgo a nivel mundial –no en Ecuador, infelizmente- los ostenta  la juventud, particularmente los estudiantes, con movilizaciones semanales que concentran a a centenares de miles de jóvenes en todos los continentes.

En el Ecuador, la resistencia al Cambio Climático y la Megaminería lo lidera el movimiento indígena y los pueblos de los territorios concesionados. No es una novedad. Con retrocesos y avances, la gravitación del movimiento indígena en la vida política nacional es irreversible. No solo a nivel nacional, también a nivel mundial, como lo afirma el maestro Pablo González Casanova “…son los pueblos excluidos, como los indígenas, quienes están aportando soluciones para contrarrestar la crisis de la humanidad. ‘Nos presentan una innovación, sobre todo cuando asumen, como el movimiento zapatista, no sólo la lucha contra el colonialismo interno, porque son víctimas nuestras, de la sociedad mestiza. No sólo plantean sus derechos, sino el respeto a la dignidad, el problema de superar el miedo para conocer y cambiar el mundo’… ‘Están pensando en un cambio real no sólo de los indios o de México, sino del mundo’”.

El modo capitalista vive de sofocar la vida y el mundo de la vida,

y ese proceso se ha llevado al extremo que

la reproducción del capital solo puede darse

en la medida en que destruya igual

 a los seres humanos que a la naturaleza”

Bolívar Echeverría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s