Elecciones marzo y previsiones políticas

Francisco Muñoz Jaramillo, David Echeverría, Carlos Ordóñez, Jorge Alarcón

 

El 24 de marzo la ciudadanía del Ecuador concurrió a las urnas no solamente a elegir a los gobiernos seccionales: prefectos, alcaldes, concejales y juntas parroquiales; además eligió a los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social definitivo (CPCCS). Proceso electoral diverso y en cierto sentido caótico que puso de manifiesto en la escena la descomposición política del Ecuador. En una sola jornada hubo tres elecciones. La primera, relacionada con el cambio de gobiernos seccionales con base en la participación de distintos partidos y agrupaciones, hecho que puso de manifiesto las principales tendencias y reveló la correlación de fuerzas existente. La segunda elección, para modificar el régimen político a través de la elección universal de los integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), lo que mostró controversias entre distintos sectores y abrió un nuevo momento de reforma institucional o modificación de esa instancia del Estado definida por la Constitución de Montecristi. Una tercera elección, quizás la más importante y menos comentada, fue aquella en la que triunfó el anti extractivismo y la defensa de la vida y el agua, que no tuvo  alcance nacional, pues se dio en el cantón Girón, provincia del Azuay, elección que decidió decirle No a la explotación minera en los páramos de Kimsakocha. De hecho, esto abre un proceso de escala nacional que ancla en la demanda social y política uno de los temas más importantes de este periodo de transición referido al anti extractivismo en el Ecuador.

Elecciones que -por otra parte- se dieron en el contexto de los procesos de cambio de régimen político, de imposición de la política económica definida por  el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y el alineamiento geopolítico del gobierno de Lenin Moreno de cara al conflicto venezolano. Temas que fueron analizados en un artículo anterior[1] que circuló el 18 de marzo para examinar la coyuntura política, dejando expuestas algunas características del proceso electoral que se avecinaba el 24 del mismo mes.

En el presente artículo se hace un balance de los resultados electorales del 24 de marzo, con el objetivo de describir el desempeño electoral principalmente de las tendencias y las fuerzas políticas nacionales y locales participantes en ese evento cívico. Al mismo tiempo se delinea una reflexión política que permite ir más allá del fenómeno y comprender este momento, con el propósito de prever situaciones y perspectivas futuras, también anunciadas en el mencionado artículo.

I.

En primera instancia se aborda los resultados de las elecciones seccionales, enfatizando en el desempeño electoral de las fuerzas políticas nacionales y su presencia en las tres regiones del país, mismas que han sido agrupadas por tendencias electorales. Empezamos analizando la tendencia de derecha y dentro de ella el desempeño del Partido Social Cristiano (PSC), mismo que tiene un rendimiento importante que le coloca en el primer lugar de las preferencias político-electorales ecuatorianas. (Ver Gráfico 1) sin embargo se mantiene como una agrupación de carácter regional en tanto el PSC obtiene principalmente una importante votación en Guayaquil, alcanzando el 53% para la Alcaldía de este cantón y en la provincia del Guayas, ganó la Prefectura con una votación del 47%. Consolidación regional que ha sido histórica de este partido desde mediados de los años ochenta del pasado siglo, y que revela –además– los vínculos de este partido con los intereses de determinados sectores oligárquicos del puerto principal. Sin embargo de este significativo desempeño en Guayaquil y Guayas, pierde el bastión electoral de Machala y la provincia de El Oro, donde sufre una derrota importante a nivel de Alcaldía y Prefectura. En este mismo sentido también se encuentra el caso de Ambato y Tungurahua, donde la figura socialcristiana de Fernando Torres, perdió la Alcaldía de la capital de esa provincia, triunfando sin embargo en la Prefectura de Esmeraldas

Gráfico 1. Resultados de las votaciones del Partido Social Cristiano por provincia en 2019.

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Fuente: CNE
Elaboración: Autores

Sin duda, la derecha socialcristiana tuvo un desempeño electoral de buen nivel, pero su fuerza a escala nacional parece ser insuficiente para constituirse en una representación triunfadora en futuros eventos electorales. Hay que destacar –adicionalmente– las dificultades que tiene dicha agrupación liderada por el ex alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, para influir en el electorado de Quito, de Pichincha, y en general de la Sierra ecuatoriana. En todo caso, es necesario examinar su estrategia electoral  que fue meticulosa para enfrentar este límite por demás conocido, estableciendo  diversidad de alianzas, logrando así articular a caciques locales que le abrieron paso en el escenario de algunas circunscripciones de la Sierra, fuerzas que son, sin embargo, de difícil sostenimiento en el espectro socialcristiano; al fin y al cabo, este partido representa una agrupación tradicional de derecha del viejo establishment partidario ecuatoriano.

La mencionada estrategia partidaria de hacer alianzas electorales le permitió al PSC obtener varias prefecturas: la de Bolívar, por ejemplo, en alianza con Suma, y la de Imbabura en una amplia alianza de partidos en los que consta el PSC, la Izquierda Democrática, Avanza, Democracia Sí, Centro Democrático, Juntos Podemos y el “partido” 61 (local), lo que daría cuenta de estrategias pragmáticas de conquista del poder en base de alguna imagen local fuerte.

Respecto a las alcaldías, el PSC ganó en 9 cantones ubicados sobre todo en las provincias de la Costa, presentándose con fuerza propia. Mientras que en unidad con otras fuerzas esta agrupación alcanzó 26 alcaldías, lo que en conjunto representa el 19% del total de cantones a nivel nacional (Anexo 1). Esto nuevamente revela los límites del PSC para ampliarse a nivel nacional, especialmente en la Sierra central, donde se mantiene su debilidad ante la presencia de otras fuerzas, principalmente de centro, como la ID, Democracia Sí, Alianza País, o de izquierda como Pachakutik.

Igual que las demás fuerzas del espectro electoral, el PSC utilizó en la campaña electoral ante todo estrategias de marketing político, debilitando el debate sobre los temas sustanciales o de contenido ideológico- político de las propuestas, primando, en consecuencia, la mercantilización del candidato convertido en una imagen publicitaria. En el caso del PSC, esto generó que, al estar su presencia nacional basada en alianzas y padrinazgos locales, su electorado no tenga una clara adhesión ideológica, y que inclusive el cacique local, en muchas ocasiones, alcance mayor protagonismo que el partido patrocinador, determinando que el PSC deba echar mano de mecanismos organizativos y políticos para mantener el control de las provincias donde generó pactos electorales.

En este sentido, tras el triunfo electoral de Cynthia Viteri como alcaldesa de Guayaquil, el dirigente de esa tienda política, Jaime Nebot, saludó a todos los alcaldes electos y “puso a disposición” su asesoramiento a los futuros municipios de cualquier tienda política, lo que constituye una clara estratagema para mantener la influencia y más que todo ampliarla en las provincias principalmente de la Sierra.

A continuación en segundo lugar, describimos los resultados y el desempeño electoral de la otra agrupación de la derecha, el partido CREO, liderado por Guillermo Lasso (Gráfico 2). Este partido surgió en las elecciones del 2017 y participó disputando la Presidencia de la República, en clara oposición al correísmo (Lenin Moreno), diferenciándose de la alternativa electoral socialcristiana. CREO representa ante todo intereses de élites económicas financieras, articulados a los procesos de financiarización global, burgueses y terratenientes de la Sierra, y tiende especialmente a expresar políticamente a sectores de las elites quiteñas.

 

Gráfico 2. Resultados de las votaciones del movimiento CREO por provincia en 2019
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Fuente: CNE
Elaboración: Autores

 

En las elecciones de marzo CREO tuvo un rendimiento electoral mediano, como lo muestra el Gráfico 2 de prefecturas. Ante esta limitación su posibilidad de recuperación electoral y política depende de nuevas acciones y estrategias que le den fortaleza nacional y organizativa y le abran el camino, en medio de la polarización con el socialcristianismo, a las elecciones presidenciales y parlamentarias del 2021. En esta perspectiva, la propuesta del Presidente del Consejo de Participación Transitorio, Julio César Trujillo, de una campaña para recoger firmas con el objetivo de hacer una consulta que defina la conveniencia de mantener el CPCCS como parte de las funciones del Estado, puede ser una medio para recuperar una posición de liderazgo en el seno de la derecha y hacer posible el enfrentamiento con la otra facción de la mencionada tendencia.

En todo caso, los dos partidos de derecha en conjunto -CREO y SUMA- alcanzaron varias alcaldías, sobre todo con alianzas, que llegaron al 17,92% del total de municipios (Anexo 1). Sin embargo, en estas elecciones ambos partidos sufren un retroceso respecto a los resultados de las presidenciales del 2017, aunque mantienen una importante presencia en varias provincias, lo que refleja un trabajo político en territorio donde han generado -como el conjunto de las fuerzas nacionales- alianzas con líderes y caciques locales en su estrategia de expandir su influencia política.

En conjunto si bien la tendencia de derecha, con los socialcristianos a la cabeza, logra consolidarse en la región Costa y alcanzar ciertos niveles  de  presencia en las otras regiones, esta corriente deberá revertir la postura del electorado de la Sierra, que es particularmente reticente a un discurso y una política socialcristiana. Este límite, entre otros aspectos, influyó electoralmente para que los partidos de centro y de izquierda lograran en la coyuntura de marzo mayor predominancia en la Sierra. Fue esta característica lo que condujo, en el caso de algunas agrupaciones, a un discurso político que aludió a la necesidad del impulso de políticas sociales. Para el caso, ilustra el ejemplo de Jaime Nebot, cuando días después de las elecciones criticó varios puntos del acuerdo del Gobierno de Moreno con el FMI, especialmente aquellos que afectan “el bolsillo de la población”, con el interés de presentarse cerca de una opción de centro.[2]

En la tendencia política de centro, destaca en primer lugar la actuación de Democracia Sí, que revela su estilo pragmático que no repara en hacer alianzas con personajes y partidos de derecha o de izquierda. Uno de los casos más destacados en marzo pasado es el del candidato outsider, Pedro Palacios, empresario cuencano que ganó la Alcaldía de la capital de la provincia del Azuay, que se encuentra vinculado con la postura conservadora de la organización Pro-Vida. Otro  caso es el de la Alcaldía de Latacunga, donde en alianza con Pachakutik, Democracia Si logró ganar una Alcaldía gobernada tradicionalmente por partidos de derecha y de centro. Este partido ha crecido como efecto del apoyo de parte de altos funcionarios del gobierno de Lenin Moreno, y podría ser muy importante en la definición y reorganización de las fuerzas políticas de centro de cara al proceso electoral de 2021.

En el caso de la Izquierda Democrática, la otra representación de centro-izquierda, lo más destacado es que perdió en la elección para la Alcaldía de Quito y la Prefectura de Pichincha, lo que representa, posiblemente, el fin de la carrera de una de sus figuras principales, el general Paco Moncayo, que hubiese permitido un proceso efectivo de recomposición de la socialdemocracia desde el Municipio de Quito. Como vimos arriba, en esta tendencia surgió en marzo pasado una nueva fuerza electoral, el partido Democracia Sí, que articulado con dirigentes de otros partidos y apoyándose en muchos casos en caudillos locales, logró ganar 29 alcaldías y 3 prefecturas, resultado sin duda notable. (Ver gráfico 3 y 4, Anexo 1).

Gráfico 3: Votación de prefecturas del partido Democracia Sí
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Fuente: CNE
Elaboración: Autores
Gráfico 4: Votación de la Izquierda Democrática a las prefecturas
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Fuente: CNE
Elaboración: Autores

 

En la tendencia de izquierda -de su parte- se destaca Pachakutik (MUPP), que obtiene importantes prefecturas y alcaldías. En el Azuay con Yaku Pérez, en Tungurahua con Manuel Caizabanda, en Cotopaxi con la reelección del prefecto Jorge Guamán y en la alcaldía de Guaranda con Medardo Chimbolema (ver gráfico 5). En los resultados electorales de conjunto se le considera a Pachakutik la segunda fuerza electoral, que dirime principalmente en la Sierra con la tendencia de derecha (PSC y CREO) y proyecta una línea política anti-extractivista. Esta victoria en varias provincias serranas y amazónicas amplía las posibilidades de resistencia y movilización frente a este sensible tema nacional. Pachakutik alcanzó 14 alcaldías, y 8 más en alianza, convirtiéndose en el partido más significativo de la Sierra y la Amazonía (Anexo 1). Es en la Sierra que el MUPP no solo entra a la disputa del electorado con los partidos de derecha, sino que inclusive recupera o toma para sí el voto histórico de la centroizquierda

El MUPP es un partido indígena y popular que ha logrado –además- una victoria simbólica de alcance nacional expresada en la abrumadora negativa de la población del cantón Girón (Azuay) al proyecto de mega minería en los páramos de Kimsacocha, que fue un hito de la campaña y del proyecto político del movimiento indígena en esa provincia, y que ahora plantea convertirse en una estrategia nacional de defensa de la naturaleza y los medios de vida de las comunidades y los habitantes de las ciudades. La propuesta política de Yacu Pérez para la provincia del Azuay plantea un importante incentivo a la agroecología, como al turismo, a la creación de empresas públicas, y a las alianzas público-privadas con empresas y cooperativas campesinas, con lo cual este proyecto puede convertirse en un referente en la discusión sobre el futuro de la economía del país. Pachakutik ganó también en las provincias amazónicas de Morona Santiago y Napo, de donde plantean continuar con la resistencia antiextractivista. Sin duda constituye un espacio en disputa, en el que el partido Sociedad Patriótica que tuvo una gran presencia en los años pasados, se ha deteriorado, siendo probable que esta agrupación logre encontrar sinergias que permitan ampliar su propuesta ecologista.

La otra organización de la tendencia de izquierda es Unidad Popular, ex partido MPD, que en marzo pasado reveló un rendimiento electoral limitado, aunque mantiene alguna fuerza y bastiones electorales tradicionales. En Quito tuvo un desempeño deficiente, pero logró una votación importante en Machala o en Ibarra, en este último caso dentro de una alianza variopinta.

 

Gráfico 5: Resultados de las votaciones de Pachakutik por provincia en 2019
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Fuente: CNE
Elaboración: Autores

 

La cuarta tendencia la situamos -así decíamos en el mencionado artículo anterior- como “tendencia correísta”, la misma que representa una posición populista, ideológicamente anti-oligárquica, modernizadora del capitalismo. No obstante, se requiere diferenciar  dos facciones en su seno: aquella que se ha mantenido los dos últimos años apoyando a Lenin Moreno como Alianza País (AP), y la otra que participó como Compromiso Social (lista 5), cercana al ex presidente Rafael Correa. (Ver gráficos 6 y 7)

 

Gráfico 6.  Resultados del movimiento Alianza País por provincia en 2019
Graf6
Fuente: CNE
Elaboración: Autores
Gráfico 7.  Resultados del Movimiento Compromiso Social por provincia en 2019
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Fuente: CNE
Elaboración: Autores

 

La primera facción obtuvo un relativo e interesante respaldo a nivel de alcaldías y prefecturas. En esta medida, puede ser una base de sustento político de Lenín Moreno en lo que le resta de gobierno. Es probable que la fortaleza de esta agrupación se deba al vínculo con los líderes locales que se quedaron en el partido manteniendo relaciones clientelares con el gobierno y la facción morenista. Sin embargo, luego del evento electoral del 24 de marzo, se advierte que en una elección presidencial futura estos bastiones y líderes locales pueden optar por el apoyo a una candidatura o línea política proveniente del correísmo, sobre todo por el desprestigio e ilegitimidad que está cosechando en todo el país el presidente Moreno por sus políticas neoliberales y sus prácticas antidemocráticas.

Se debe anotar que existe una relativa debilidad electoral respecto a la votación de anteriores elecciones, fruto de la fragmentación de esta tendencia. Ahora esta corriente se consolida como una fuerza a nivel nacional. Inclusive obtiene la Prefectura en El Oro, anteriormente plaza inexpugnable del PSC, e importantes resultados en varias provincias del país. En alcaldías, por ejemplo, Alianza País -tanto cuando se presenta solo, así como en alianzas- ha alcanzado 24 alcaldías, lo que significa poco más de un 10% del número de cantones a nivel nacional.

La otra facción correista, a pesar de los reveses políticos y denuncias de corrupción de funcionarios ligados al ex presidente Rafael Correa, obtiene importantes triunfos como las prefecturas de Pichincha con Paola Pabón, y de Manabí con Leonardo Orlando. Además obtuvo el segundo lugar para la Alcaldía de Quito. Se destaca, adicionalmente, el relativo apoyo para la Prefectura en Guayas con Pierina Correa, hermana del ex-presidente, con el 17%.

Más allá de los límites en su participación amplia en todo el territorio nacional, lo interesante de esta facción es el impacto político que genera y que da cuenta de la mantención de esta corriente, la recuperación de bastiones electorales y la posibilidad de decidir en próximos eventos electorales, así como de articular y atraer a bastiones de la otra facción expresada en la lista 35 (AP), y adicionalmente incidir en la configuración de la dirección del próximo periodo parlamentario. En esta facción el ex-presidente Rafael Correa como símbolo y dirigente mantiene importancia, pero la fuerza social, política e ideológica que se expresó en el año 2006 con la candidatura a la Presidencia y posterior triunfo de Correa, la que significa y continúa atrayendo a un importante sector del electorado nacional.

II.

La otra elección del evento electoral de marzo giró alrededor de la selección de 7 ciudadanos y ciudadanas para la conformación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social definitivo. Elección inédita y conflictiva que tuvo una altísima votación de sufragios nulos y blancos, lo que no invalidó la mencionada elección. Junto con esta elección se presentaron en la escena iniciativas de reforma constitucional para suprimir dicho Consejo, o acotar sus facultades de designación de funcionarios, como la que se ha dado en la Asamblea Nacional.

En este contexto, lo más importante es la iniciativa de Julio César Trujillo, actual Presidente del CPCCS, que propone recoger firmas para convocar a una consulta o referéndum y decidir sobre la mantención de esa institución del Estado y de las amplias facultades constitucionales de selección de las autoridades y altos funcionarios de control y justicia. Iniciativa que ha contado con la aceptación de ciudadanos y ciudadanas de centro derecha, y el apoyo político del partido CREO, como también del FUT que ha decidido apoyar independientemente. Sin duda esto pone en tensión la situación de las distintas fuerzas, y abre un andarivel de lucha política en la perspectiva de las elecciones presidenciales de 2021, entre las organizaciones de derecha como CREO, por un lado, y el PSC, por otro,  entre otras fuerzas que pueden surgir en el proceso y campaña de recolección de firmas y realización de la consulta o referéndum, en que eventualmente se proyectaría  alguna figura que pueda perfilarse a la Presidencia, donde el peso de un outsider puede constituirse en expresión electoral determinante del 2021.

Tanto Rafael Correa como Jaime Nebot apadrinaron políticamente sus candidatos al CPCCS, considerando además que los propuestos a elecciones de ese Consejo no podían hacer campaña electoral abierta. En todo caso, según última información del CNE se encuentran elegidos para ser titulares del mencionado Consejo Rosa Chalá, Maria Fernanda Rivadeneira, Victoria Desintonio –las candidatas más votadas– así como Sofía Almeida, José Carlos Tuarez, Walter Gómez y Cristian Cruz. Se conoce que algunos de ellos tendrían vínculo con el PSC, otros con el correísmo; y se daría una disputa para su conformación formal luego de que el CNE decida sobre las impugnaciones generadas a algunos de los elegidos.

De otro lado es necesario destacar que el CNE atraviesa por una crisis de conducción y legitimidad. Debido a las diferencias entre sus consejeros, que responden a distintas tiendas políticas de la tendencia de derecha, como la situación de demora en la definición de resultados electorales como el caso de la provincia de los Ríos. A este respecto, la Organización de Estados Americanos (OEA) realizó observaciones puntuales al desenvolvimiento del proceso electoral de marzo, que es interesante mencionar en este artículo, y que se  resumen en los siguientes puntos: a) Inestabilidad del CNE, con cuatro presidentes en dos años; b) Incertidumbre generada alrededor del conteo de los votos nulos en la elección del CPCCS ; c) Fallas en la página web de divulgación de resultados; d) El esquema de divulgación a cargo del CNE para las propuestas de los candidatos al CPCCS; e) Falta de regulación alrededor de la campaña por el voto nulo y violación al silencio electoral relacionado a esta moción.

III.

En tercer lugar, está la elección representada por la consulta popular en Girón, Azuay, en torno al asunto de la explotación minera. El No a la minería obtuvo un importante triunfo equivalente al 83%. Con este resultado se abre un espacio efectivo de cuestionamiento al extractivismo minero y la posibilidad de su incidencia a nivel nacional, constituyéndose esto en una veta de enorme potencialidad y una tendencia de resistencia civil y de movilización social en el proceso de transición que vive el Ecuador. En todo caso, con esta causa elevada a escala nacional se podrían abrir perspectivas de carácter electoral hacia el 2021, lo que podría reflejarse en la participación independiente de una tendencia de izquierda con bandera anti-extractivista, frente a las otras que participarán en aquella contienda electoral. Adicionalmente, el resultado anti minero en Girón abre un frente de disputa con el gobierno de Lenin Moreno y su plan de atracción de “inversión extranjera directa” vía proyectos extractivistas, lo que conllevará debates sobre el modelo de desarrollo del Ecuador, sus alcances, implementación y temporalidad, como la definición constitucional sobre la consulta vinculante

 IV.

En base al análisis desarrollado se formula, finalmente, algunas conclusiones y reflexiones políticas generales:

  • Las elecciones del 24 de marzo mostraron más que todo una fragmentación y dispersión del electorado, expresando así la crisis de representación de los partidos y agrupaciones políticas. La alianza con líderes locales o caciques, como estrategia principal de los partidos nacionales para su participación electoral muestra también su debilidad y ausencia de representación. Así mismo, es necesario enfatizar la importante participación de la tendencia de derecha, y su estrategia de padrinazgos a nivel nacional, lo cual determinará su desarrollo en el futuro mediato. De otro lado, hay que destacar el importante incremento de la izquierda electoral y su posible influencia para concretar una oposición a los proyectos neoliberales liderados por Lenín Moreno.

 

  • Se observó en esta campaña electoral, como en ninguna otra, que el recurso primordial de las fuerzas políticas fue el marketing a manera de una simple mercantilización del candidato y el voto, que dejó de lado absolutamente los debates ideológicos, políticos y programáticos. En esta línea, las múltiples alianzas locales, que se apoyaron en los caudillismos y cacicazgos locales, no pueden ser leídas desde las posturas de un partido o ideología predominante, son posiciones ideológicas y políticas ambiguas y sin claridad en la participación en el mediano plazo. Estas alianzas no constituyen termómetro real de las posibilidades electorales futuras de los partidos nacionales. El reto del éxito de estas agrupaciones estará en la mantención y gestión del poder local ganado durante el mandato de las nuevas autoridades de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD).

 

  • La gran cantidad de agrupaciones y candidatos evidenció la crisis de descomposición política, de representación y de legitimidad de la democracia representativa, así como una amplia desafección ciudadana hacia la política, la democracia y los partidos nacionales. En este sentido, uno de los resultados más importantes de estas elecciones fue el aumento del voto nulo y el voto blanco en todo el país, pero principalmente en la provincia de Pichincha. A nivel nacional, estas dos opciones alcanzaron un 22% y solo en Pichincha el voto nulo alcanzó un 19%. En esta línea de análisis además hay que agregar que la media de respaldo con la que ganaron los alcaldes de todos los cantones es de 34,8%. Aproximadamente en el 85% de los cantones la votación estuvo reñida, en ocasiones por el contendiente siguiente, en otras por los dos o tres inmediatos, por lo que la competencia electoral, arroja como resultado, un bajo índice de representatividad y legitimidad de los alcaldes ganadores.

 

  • Adicionalmente, por el vacío de liderazgo nacional y la carencia de un partido predominante, se afianzaron los movimientos locales y no tradicionales liderados por sus caudillos, quienes ganaron alcaldías en 56 cantones, de los cuales 42 son movimientos propios y 12 en alianzas, es decir, que el 26,42% de los municipios tendrá un poder representativo alternativo o al menos diferenciado de los partidos.

 

  • Resulta interesante observar la participación electoral por regiones geográficas, en donde en la Costa fue más alta que en la Sierra, esto a pesar de las condiciones climáticas adversas que afecto al Litoral en esos días. En la Costa hubo una mayor participación electoral, así como un índice de votos blancos y nulos más bajo en comparación con la Sierra. Cosa similar ocurrió en la región Amazónica, donde se puede notar una participación electoral más amplia. Mientras que la Sierra tiende a caracterizarse por una mayor apatía hacia los políticos y las elecciones.

 

  • El Consejo de Participación y Control Social definitivo elegido en estas elecciones constituye un frente de posicionamiento político y de disputa del modelo de Estado y régimen político planteado por la Constitución de Montecristi. El accionar de los nuevos consejeros será un termómetro de las tendencias políticas que han logrado posicionarse en el Ecuador. Dadas las distintas posiciones políticas y jurídicas que se han dado en el debate nacional en torno al cuestionamiento a esta entidad, sus diferencias pueden convertirse en un conflicto serio entre sectores, regiones y candidatos que proyectan participar en las próximas elecciones presidenciales en el 2021

 

  • La consulta popular de Giron-Azuay es la puesta en acto de las posturas ambientalistas del país y la posibilidad de emprender en nuevas iniciativas sociales que se viabilizarán a través de futuras consultas populares. Pachakutik tiene grandes posibilidades de capitalizar esta victoria, las organizaciones ecologistas y de izquierda podrían articular nuevas posibilidades o generar alianzas de izquierda con el movimiento indígena, lo cual se constituiría en un frente común a nivel nacional que podría añadir otras preocupaciones sociales para enfrentar a las políticas neoliberales que anuncia el gobierno de Lenin Moreno.

 

  • En general, la derecha está representada no solo en los partidos nacionales PSC y CREO, sino en múltiples organizaciones locales que a pesar de todo están bajo el espectro ideológico y político de esta tendencia. La estrategia recurrente de estas fuerzas es el establecimiento de alianzas diversas, muchas veces inestables y sin un cuerpo ideológico. Esto puede ser problemático para esta tendencia en la medida que estos caciques y su electorado no comprometen una fidelidad duradera para la siguiente contienda electoral a nivel nacional en el 2021.

 

  • Se observa adicionalmente una debilidad relativa de la centroizquierda/centro derecha, que deja un vacío en el electorado en torno a la expresión de los sectores medios, que en estas circunstancias se han orientado hacia alianzas pragmáticas antes que a una propuesta programática desde una ideología concreta. Es probable que esta estrategia se agote a la hora de observar cómo se desvanecen las alianzas en el ejercicio del poder en los diferentes niveles de gobiernos autónomos descentralizados, y se generan condiciones para la presencia de figuras alternativas a los tradicionales partidos políticos.

 

  • Por las conclusiones y reflexiones antes expuestas, conjeturamos que en las próximas elecciones aumentará la posibilidad de la presencia de candidatos outsider, fenómeno que se vivió en las elecciones presidenciales de 2006; y que en marzo pasado estuvo presente en las alcaldías de Cuenca y Quito, al menos. Vale decir, candidatos outsider en tanto se presentan como alternativa a los partidos tradicionales del establishment político, y que se sustentan principalmente en las actitudes ciudadanas contrarias o críticas de los partidos tradicionales. La desafección democrática y la búsqueda de alternativas al viejo sistema contribuyen a este fenómeno, que ya estuvo presente como factor determinante en las elecciones del 2006, constituyéndose así una de las conclusiones más importantes que pueden incidir de manera determinante a nivel nacional en los próximos procesos electorales.

Quito, 11 de mayo de 2019

 

Anexo 1.

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Anexo 2

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Anexo 3

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Anexo 4

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Nota: Imbabura consta en algunos análisis como parte de las provincias que ganó el PSC, sin embargo, es una alianza híbrida muy difícil de clasificar: PSC, Izquierda Democrática, Avanza, 61 (local), Democracia Sí, Centro Democrático y Juntos Podemos

Anexo 5

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[1] Francisco Muñoz Jaramillo. “Coyuntura Política, marzo 2019”. Rebelión, pág. Unidad de Coyuntura IIP.U Central. Ecuador Today

[2] El 21 de abril en una columna editorial del Expreso se concluía que la candidatura de Jaime Nebot a la Presidencia terminará representando al centro político.

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