Situación de los pequeños productores de cacao en el Ecuador

Alberto López B.

 

Ecuador es líder en la producción de cacao fino de aroma, con una participación del 62% del mercado mundial, dando sustento a alrededor de cien mil familias que producen este cultivo pero que mantienen niveles de productividad muy bajos. Estos factores combinados con una ausencia de políticas de fomento y de apoyo a la producción del cacao nacional, lo han llevado a una situación de riesgo; por ello el MAGAP implementó una política para la reactivación del sector cacaotero, que se viene implementando desde el año 2011. Las características de sabor único en el mundo del cacao fino o de aroma ecuatoriano lo hacen el favorito de los chefs y chocolateros; el mercado de chocolates especiales, que son los chocolates oscuros con alto contenido de cacao, ha crecido en más de 35% anual desde el 2010 y que coincide con la reactivación de nichos de mercados para cacaos especiales como el cacao orgánico (CEPAL, 2011).

Según estudios de la CEPAL, el cultivo del cacao nacional fino de aroma en el Ecuador siempre ha sido y será el sustento de los agricultores dedicados a la siembra de este producto, razón por la cual el Estado se ha preocupado en implementar medidas de política agrícola sobre la calidad y productividad, mediante proyectos para mejorar la producción a través de la rehabilitación y nuevas plantaciones de cacao en las zonas donde se cultiva este producto, extendiéndose el cultivo en la región Oriental provincias de Napo, Sucumbíos y Orellana; además, se han establecido programas de mejoramiento para la gestión de centros de acopio y fortalecimiento de asociaciones, gremios cacaoteros.

En el libro Cacao y Campesinos: experiencias e investigación, sobre la calidad de cacao nacional fino de aroma dice:

El cacao nacional fino de aroma es considerado un complejo nacional cuya calidad se basa en tres aspectos: Físico (tamaño, peso, color de su pela, etc.). Químico (grasas, proteínas, carbohidratos, etc.). Organoléptico (sabor y aroma), De éstos el más importante es el tercero, adicionalmente, el cacao Vinceño es particular debido a la edafología y ubicación cercana a la rivera de los ríos (Montenegro, Miño, Santillán, & Espinel, 2017, pág. 79).

Además de las investigaciones existentes hasta la actualidad, con el propósito de conocer la situación actual de los cacaoteros, se visitó en territorio a los pequeños productores de cacao fino y de aroma en la Provincia de Bolívar, Cantón Echeandía, Recinto Gramalote; aplicando la técnica de encuesta y mediante una entrevista directa a los propietarios de cada una de las unidades productoras agrícolas, se obtuvo los siguientes resultados.

Con relación a los datos de la unidad productora agrícola, de los entrevistados tres son propietarios de pequeñas fincas con menos de 20 hectáreas y los tres restantes, son propietarios de fincas medianas de hasta 50 hectáreas; el promedio de edad de los cacaoteros es de 50 años, el territorio total de las fincas entrevistadas es de 148 de hectáreas, de las cuales, 39 hectáreas tienen plantación de cacao y dentro de esta plantación, apenas 10 hectáreas tienen sembrado el cacao fino y de aroma, que representan el 1,5% de la extensión de las fincas investigadas. Los miembros de la familia que habitan en las fincas son entre tres y cuatro personas, el nivel de educación es secundaria, existe migración del campo a la ciudad, no hay acumulación de riqueza porque solo un cacaotero informa que ha comprado más tierras con su producción agrícola.

Las respuestas sobre la producción de cacao, indican: el pequeño productor destina un promedio de 20 horas semanales a su cacaotal, cuatro cacaoteros  contratan un promedio de 3  jornaleros por semana y los dos restantes no contratan; de otra parte, cinco cacaoteros  realizan dos curaciones y podas a la plantación.  Las plagas más frecuentes al cacao son: la monilla, escoba de bruja, machete, mariposa blanca, hongos y siga toca, entre otros; la cura del cacao  se realiza dependiendo el tipo de plaga, así: los hongos y escoba de bruja curan mediante la poda, la monilla al momento de la cosecha y las otras enfermedades curan con fungicidas; además, se les preguntó si han recibido asistencia técnica, semillas o algún apoyo del Estado Ecuatoriano, cuatro cacaoteros respondieron que el MAGAP realizó podas y curación hace dos años en dos ocasiones y dos  cacaoteros respondieron que nunca han recibido apoyo técnico o financiero del Estado.

En lo que respecta a la comercialización del cacao, todos respondieron que no pertenecen a asociación o cooperativa, razón por la cual venden el cacao directamente a comerciantes en bodegas de la ciudad; dos responden que venden un promedio de 12 quintales por mes y el resto venden un promedio de 6 quintales mensuales; las ventas de cacao fino de aroma en promedio son entre 3 y 5 quintales por mes. Los comerciantes de la zona compran al mismo precio el cacao fino de aroma y cacao CCN-5. Por otro lado,  al preguntar ¿Cuál fue el último precio que le pagaron por quintal de cacao? la respuesta fue entre 80 y 100 dólares americanos al 18 de noviembre del 2018.   

Sobre los ingresos del productor cacaotero, cinco productores responden que reciben ingresos por venta de cacao entre USD. $ 200 y 500 dólares mensuales, solo un productor con extensión de 50 hectáreas recibe ingresos superiores a los USD. $ 1.000 dólares mensuales por venta de cacao. En los ingresos por  venta de cacao fino de aroma, únicamente dos cacaoteros informan que han vendido entre USD. $ 200 y USD. $ 500 dólares mensuales y el resto de cacaoteros producen y venden únicamente cacao CCN-51 (Colección Castro Naranjal).

A más de la producción de cacao, las pequeñas unidades productivas se mantienen de ingresos que provienen de la producción y venta de: guineo, yuca, café, maíz, piña, naranja, mandarina, maracuyá, etc.; dependiendo el tamaño de la finca y cultivos disponibles, los montos de ingresos totales generados por la finca están entre USD. $ 300 hasta USD $ 2.000 dólares mensuales, de estos ingresos forman parte  los valores recibidos por la  venta de cacao.

Con estos ingresos, las pequeñas unidades productivas agrícolas deben cubrir costos y gastos de producción agrícola tales como: semillas, siembra, insumos para curaciones, mantenimiento, jornales,  cosecha, etc. De igual manera, debe cubrir gastos personales y de su familia, los cuales no le permiten solventar sus necesidades básicas tales como: alimentación, salud, educación servicios básicos, entre otros, convirtiéndose en una economía de subsistencia. Ante estas circunstancias, los agricultores se ven obligados a realizar otras actividades o buscar fuentes de empleo que le generen mayores ingresos. En la mayoría de los casos esto provoca emigración del campo a las ciudades y por ende abandono de las fincas afecta a la producción agrícola.

Bibliografía                                             

CEPAL. (2011). Diagnostico de la Cadena PRODUCTIVA EN EL eCUADOR. Articulo.

Montenegro F., Miño E., Santillán B., & Espinel R. (2017). CACAO Y CAMPESINOS: Experiencias de producción e investigación. Quito, Pichincha, Eciuador: SIPAE.

 

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