Eficiencia, crecimiento, tamaño del estado y acumulación

Marco Tafur S.

Los últimos pronunciamientos de gremios empresariales, instituciones académicas y analistas económicos, respecto del reducido crecimiento de la economía ecuatoriana, son temas de preocupación de hoy. Se culpa al presupuesto del Gobierno  Central, gordo y obeso, como la causa del déficit fiscal y débil crecimiento del PIB. Son 541.388 empleados públicos que inflan el presupuesto público, argumentan los técnicos en economía. “En comparación con el gasto en personal total (corriente e inversión) para el año 2018, los funcionarios públicos se llevan un 15 % de los 9.955 millones de dólares que el Gobierno de Ecuador destinó a ese rubro” (Observatorio de la Política Fiscal).

El Comité Empresarial Ecuatoriano (CCE), coincide con la reducción del gasto del Gobierno y añade, la necesidad de desmantelar aranceles y eliminar el impuesto a la salida de capitales, que son señales para invertir y así la economía prospere.

“Lamentablemente, la presentación del Presidente mostró a un Gobierno que sigue teniendo un diagnóstico parcial del problema económico y que no muestra un real compromiso por mejorar la situación fiscal a través de un ajuste -gradual- del gasto público, que también incluya el gasto corriente”. (CORDES, 2017)

Para Ecuador, la CEPAL mantiene su proyección de crecimiento de la economía en un 2% (2018). Análisis Semanal proyecta que en esas condiciones será difícil alcanzar la meta prevista por el BCE hasta el cierre del año, que es del 2%. “Una menor inyección de ingresos del Gobierno seguirá empujando a la baja al resto de la economía”. (Acosta Burneo, 2018).

Para Análisis Semanal, el crecimiento débil de la economía se debe a que el Gobierno redujo el gasto público. ¡Antes se critica por el exceso del gasto público; hoy igual, por su escasez! Lo importante es invertir, pues ésta genera empleo e impacta en los niveles de ingreso y ganancias. El objetivo “del empresario, del zapatero, artesano, es ganar, ganar y ganar”. (Acosta Burneo, 2018).

Es hora de la “revolución de los empresarios” en clara alusión a la importancia de ellos en generar riqueza, empleo, productividad y  crecimiento económico, apuntará Vicente Albornoz.

Planteamientos que tienen un trasfondo neoclásico y aún neo-keynesiano, que tanto fastidia pero coinciden con la política del Gobierno de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa, que apostó al multiplicador de la inversión y su impacto en cadena en los niveles de empleo, ingresos y consumo. Recordemos que de cada 100 dólares de ingresos USD 75 dólares en promedio se destinó al consumo (2007-2017).

Propuestas contradictorias a sus posiciones ideológicas basada en el mercado. Reducir el tamaño del Estado eliminando 70.000 puestos de trabajo (160.000 empleos públicos irregulares, entre contratos ocasionales y nombramientos provisionales, según Santiago Cuesta) es adverso al funcionamiento del mercado de bienes y servicios. El impacto es la reducción de la demanda interna y sobre todo el alto costo social de empleados desburocratizados, que no consideran los tecnócratas en sus declaratorias trágicas.  ¿Qué dirán las cadenas de supermercados, mercados populares y restaurantes que se han beneficiado del consumo de los burócratas?

El Ministro de Trabajo, Raúl Ledesma, se encauza en las demandas empresariales. “Esta falta de eficiencia ha aumentado más la brecha presupuestaria, pero no es lo que ha generado el déficit. En contratos ocasionales, son cerca de los 2.000 millones de dólares anuales. Si con este proceso de eficiencia, logramos reducir esa cifra en 800 o 900 o 500 millones, es una cifra importante para contribuir”. (www.expreso.ec)

Para aquellas instituciones, analistas-técnicos y los Gobiernos Nacionales, la acumulación de capital solo es sostenible en tanto exista crecimiento económico. Progreso y crecimiento económico resultan sinónimos. Acumular capital sin crecimiento económico solo es posible a partir de la concentración de los ingresos. Dentro de esta óptica, el bienestar se mide esencialmente a partir del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Todos los demás indicadores de desarrollo humano son considerados secundarios. Si el crecimiento resulta negativo hay recesión y si ésta perdura dos trimestres consecutivos  se habla de una depresión.

Después una década de política económica enfocada a la acumulación de capital basada en el crecimiento económico vía demanda interna (C+I) a partir de la adición del capital transnacional y financiero chino; hoy, se presiona hacia la liberalización de mercados. Este modelo de acumulación de capital  se conoce como globalización. Se trata de una guerra económica por los mercados existentes a favor de las empresas grandes y de las transnacionales, valorizando el capital financiero internacional. Este proceso de acumulación basado en la concentración de la riqueza no es sostenible en el tiempo, por ello la adopción de políticas públicas que coadyuven a la valoración del capital global.

Las deficiencias del liberalismo/neoliberalismo han abierto el camino a nuevos horizontes en la búsqueda de alternativas. Las políticas keynesianas y las economías planificadas han puesto de manifiesto sus propios límites, por lo que hoy en día es urgente explorar los caminos de regulación para situar la viabilidad por encima de la eficiencia basada en la reducción del déficit fiscal, vía desempleo. La crisis del liberalismo muestra la necesidad de una nueva modalidad de intervención económica que regule el espacio de coexistencia entre interés privado y bien social. La cultura del diálogo del actual Gobierno de Alianza País, entra en escena.

 

Sin embargo, el interés privado pesa más que el bien social. El día en que el Estado-Nación y/o Estado-Benefactor no logra cumplir ese papel regulador en favor de la tasa de beneficio y la consiguiente acumulación de capital, el Estado se deslegitima ante el capital, como sucedió en los años de la Revolución Ciudadana, presionando hacia un modelo que garantice los intereses privados. “NO HEMOS PODIDO CAMBIAR EL MODELO DE ACUMULACIÓN”, sentencia el Econ. Rafael Correa, Ex presidente de la República del Ecuador. Recordemos algunas cifras empíricas que avalan lo dicho.

 

Las ganancias que genera el negocio bancario en el período 2007-2016 supera en 4.4 veces al promedio del quinquenio 2002-2006, lo cual da a entender que la política financiera del Gobierno de la Revolución Ciudadana garantiza el negocio de los Grupos Financieros. (Superintendencia de Bancos y Seguros)

Las cuentas bancarias, en el Gobierno del Econ. Rafael Correa,  superan en casi todos los casos el 100% de los promedios anuales. Así, los activos de los grupos financieros crecieron en promedio, entre los dos períodos (2002-2006; y, 2007-2016), en 150 % al pasar de USD 9.4 mil millones a USD 23.5 mil millones; el patrimonio crece en 152%;  los depósitos a la vista en el 154 %; la cartera en el 173 %; inversiones en 92 %; y, las utilidades en el 113 %, al pasar de USD 118.3 millones a USD 252.4 millones promedio anuales. (Superintendencia de Bancos y Seguros).

A nivel empresarial, el crecimiento es impresionante y contradictoria: USD 50.396,7 millones de dólares generan los trabajadores por concepto de utilidades en el periodo 2007-2014, en el Gobierno de la Revolución Ciudadana (R.C). De ellos, USD 45.394,7 millones fueron prácticamente a manos de los empresarios y del Gobierno. Solo los dueños de las empresas se apropiaron de USD 36.4 mil millones. (Superintendencia de Compañías).

Por tanto, la búsqueda de maximización ilimitada del beneficio/ganancia medido por la eficiencia, productividad, competitividad y crecimiento no puede ser el eje de la actividad económica. Dichos criterios constituyen una decisión social que no tienen nada de una categoría natural.  Priorizar las mismas sobre la reproducción de la vida, es desconocer al ser humano como el eje de toda actividad económica. En este escenario, lo esencial es el control político del Estado.

Las propias fisuras del capital permiten pensar en alternativas a la acumulación del capital desenfrenado. Junto a la corriente liberal de los mercados existe una concepción histórica-crítica en torno a la misma. La regulación del Estado debe intervenir en el corazón mismo de la lógica del capital, controlando su desvalorización. La nueva contabilidad social debe estar regida por lo cualitativo más que por lo cuantitativo, por el valor de uso más que por el valor de cambio. La subordinación del criterio de eficiencia/ productividad/ competitividad/ crecimiento y del interés privado al bien común implica una nueva racionalidad económica, la cual está en juego permanentemente.

Frente a la lucha por la hegemonía del capital y su acumulación desenfrenada, lo esencial es el control político del Estado por parte de las organizaciones sociales que expresan la defensa del trabajo. Por tanto la economía queda subordinada al quehacer político de las organizaciones de base, cuyo cambio esencial a desafiar es el contenido del libre juego de mercados globalizados.

REFERENCIAS

Acosta Burneo: Radio democracia, 3 julio 2018, 7 horas 50 minutos

Albornoz, Vicente: Radio democracia, lunes 23 de julio/2018, 7 Hoo, 57 minutos

Wim Dierckxsens, Fin de neoliberalismo, capitalismo insostenible, necesidad de una nueva utopía

http://www.elcomercio.com/actualidad/crecimiento-economico-pierde-fuerza-ecuador.html

Superintendencia de Compañías; boletín anuario. Varios números

Superintendencia de Bancos y Seguros; Grupos Financieros; Página Web.

 www.expreso.ec  Sara España / 30 jun 2018 /

 

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